HACER POLÍTICA AL MARGEN DEL ESTADO Conferencia de John Holloway en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, el día 2 de Marzo de 2012

Tuvimos la oportunidad de recibir hace algunas semanas al profesor John Holloway en el CUCSH y de escuchar lo que a grandes rasgos es el planteamiento de su último libro Agrietar el capitalismo. De manera muy cercana y con la amabilidad que le caracteriza, según parece, se levantó de la silla del podio para rodear la mesa y sentarse delante, más próximo a nosotros que le escuchábamos con deferencia y también algo impacientes. El auditorio estaba a reventar y entre que entraban, salían o se movían, Holloway decidió esperar unos minutos antes de comenzar su plática.

Como podrán escuchar, la pregunta que atraviesa su libro y que se hace omnipresente a todos hoy es ¿Qué hacer para salir de este gran embrollo autodestructivo y desesperanzador que día con día podemos atestiguar desde las propias experiencias? Como dice él mismo, la respuesta es obvia: No sabemos. Sin embargo, la incertidumbre no anula el problema en absoluto. En el mejor de los casos la indiferencia lo posterga y nos auxilia de tener que hacernos cargo, pero finalmente llegamos de nuevo, por una u otra circunstancia, y de manera inevitable, al derrotero en que la misma pregunta se repite como un eco: ¿qué hacer?

No basta tampoco un nihilismo simple y llano, la pura queja o el repudio por el repudio sin más. Lo que antes se consideraba revolucionario y lo que confirmaba con cierta seguridad una acción política de cambio, definitivamente no puede ser hoy la receta para romper de manera esencial con el paradigma insostenible de la injusticia y de la alienación. A las viejas formas debemos la experiencia aleccionadora de la historia, y a la historia  sin duda le debemos las historias de quienes no la tienen: solo hay transformación en la medida en que se efectúa ésta de manera inmediata, en el ejercicio que pasa por desterritorializar y descolonizar los estratos donde se concentra el poder intransigente.

Es por eso, creo, que Holloway habla de grietas  y de las conjugaciones que implica tal proceso. Inaugurar grietas significa radicalizar la acción desde el ámbito en que uno tiene posibilidad de hacerlo. Significa también radicalizar los procesos individuales y colectivos en que se juega la dominación, haciéndonos así responsables de operar los cambios necesarios en el ámbito que nos es más propio: nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra imaginación, nuestro espíritu; dónde nuestro significa tanto yo como los otros.

Es justo aquí donde comienzan a surgir preguntas específicas y donde se multiplican los obstáculos que hay que franquear. Holloway en esto es muy próximo a los movimientos rebeldes de nuestro país: es necesario discutir, organizarse, “caminar preguntando”, recolectar las luchas en los espacios de encuentro para darle vigor a las luchas particulares desde una disposición de escucha y diálogo, pero sin perder nunca el sentido de lo que originariamiente se concibe como política, es decir, el libre juego de las opiniones encontradas y el aprendizaje que tal contraste propicia.

Es también por ello que la transformación radical en última instancia radicaliza la totalidad de la vida. Estamos completamente en juego, no se pueden pasar por alto los múltiples estratos de nuestras vidas que se activan o desactivan cuando nos damos a la labor y nos afirmamos en lucha desde nuestro singular hacer.

Si esta noción de grietas parece ambigua, es porque lo es. Tanto lo es, que nos corresponde a nosotros nutrir de contenidos las perspectivas teóricas que, como ésta, se nos ofrecen para mapear las dinámicas de las formas de vida en las sociedades, en el seno de las nuestras particulares. El planteamiento de Holloway es uno entre muchos, pero es uno que tiene su impronta de gozosa rebeldía que se parece tanto a nuestro espíritu. Tomamos aquello que nos inspira, que nos inquieta, que nos impulsa transformar las cosas, y, en este caso, la grieta es nuestra por cuanto podamos hacerla crecer para que se desborde de veras esa infinita reserva de posibles que nos pertenece.

Romper con la lógica de la ganancia, traspasar la alienación que nos ahoga  en el individualismo, ensayar el diálogo y la discusión, organizarnos para conseguir resultados a distintos plazos pero organizarnos, denunciar las injusticias, establecer vínculos y redes de solidaridad, transformar nuestras propias vidas en nuestras actitudes, nuestras patologías, nuestros hábitos… y un larguísimo etcétera; son constitutivos, a mi entender, de lo que significa agrietar el capitalismo y deben ser puestos en acción desde nuestros diversos modos de hacer, de conocer, de vivir.

Queda pues la conferencia para que ustedes formulen sus opiniones y articulen sus propias reflexiones y críticas. El libro pueden encontrarlo en la Biblioteca de este blog por si desean hacerse una idea mucho más pormenorizada y profunda de las ideas de este señor.

Hacer política al margen del Estado (Conferencia de John Holloway)

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Publicado el 29 marzo, 2012 en Sin categoría y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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