“MARIO VIVO Y LIBRE”

El martes 3 de diciembre, cerca de las 5 de la tarde, Nuria contestó el teléfono. Se encontraba en el plantón en solidaridad con Mario, a las afueras del hospital de Tetepan.  Solo algunos minutos habían pasado de haber estado con él. Se escuchaba tranquila, pero refirió a su inquietud, porque había visto al Mario como hace mucho no lo veía: cansado, anímicamente cansado.

La situación de Mario empeoraba a cada instante. Los compañeros de la Otra Salud venían comentándoles desde hace algunos días, a Mario y a ella, que en cualquier momento su estado pasaría de una fase crítica a una grave. Sugirieron a Mario reiteradamente que valorara la acción, ya que después de más de 40 días sin probar alimento; salvo líquidos y un poco de miel;  cualquier cosa en cualquier momento podría esperarse.  El Dr. Guillermo Selvas, mencionó semanas atrás que su hígado y riñones estaban “funcionando con la mínima capacidad. Cuando deje de producir glucosa, corre el riesgo de perder el conocimiento y morir”.

Mario, sabiendo esto, le comentó a Rogelio Velázquez, reportero de la revista Contralínea un día antes de haber sido trasladado al hospital femenil de Tetepan: “Existen animales que, cuando se les quita su libertad, dejan de comer hasta morirse. Mantengo la huelga de hambre porque sé que tengo la razón”.

Mario no es un mártir, es un joven que decidió hacer lo único que puede hacer un sujeto despojado violentamente de su libertad, la única acción política posible en una situación de encierro: decidir sobre su cuerpo y expresar así su rabia, su digna rabia.

 -“¿De dónde sacas fuerzas para continuar?” le preguntó el reportero de Contralínea

 -“De la furia que tengo contra todo lo que pasa”, respondió Mario, estoicamente.

  El día de ayer, por la tarde, Nuria lo vio distinto, como nunca antes lo había visto. Desde hace  semanas se veía cansado, sí, pero con mucha fuerza. Ayer 3 de diciembre se notaba desesperación en su rostro, y es que no era para menos, ya que  sus riñones, su hígado y ahora su corazón, estaban funcionando críticamente, poniendo la vida de Mario en un precipicio. Su lucidez le permitía reconocer el momento.

A pesar de la condición en la que se encontraba el Mario, ni a Nuria ni a ningún otro familiar dejaron acompañarlo.  Nuria comentó que Mario estaba valorando su situación. Con él se quedaron los médicos y representantes de la comisión de derechos humanos del Distrito Federal, quienes le explicaban la gravedad de su estado. Era el momento de decidir. Muchas de nosotras, nosotros, ya sabíamos lo que el Mario pensaba, porque lo dijo claramente en varias entrevistas y comunicados: él no se quiere morir, busca recuperar su libertad.

Entre el sonido de las sirenas y los policías resguardando el hospital de Tetepan, Nuria se despidió mencionando que hasta el día 4 a las 11 de la mañana sabrían cómo seguía el Mario. Mario, por la noche del 3, 56 días después de no probar alimento, decidió levantar la huelga de hambre para que la noticia no fuera su muerte, sino su libertad.

#MarioVivoyLibre

“¡La revuelta continúa, un camino en el que no hay vuelta atrás!”

PALABRAS DE MARIO GONZÁLEZ EN LA VOZ DE NURIA [vimeo http://vimeo.com/81045579]

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Publicado el 5 diciembre, 2013 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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