Comunicado de la asamblea del posgrado en Ciencias Sociales de la UABCS: “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”

AYOTZI-DESYGLO A LOS ESTUDIANTES DE LA NORMAL RURAL RAÚL ISIDRO BURGOS A LOS PADRES Y MADRES DE FAMILIA DE LOS DESAPARECIDOS A LAS ASAMBLEAS UNIVERSITARIAS EN MÉXICO AL PUEBLO DE MÉXICO QUE HOY ESTÁ EN LA CALLE, EXIGIENDO JUSTICIA  

Los y las estudiantes del Posgrado en Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, nos convertimos en el dolor y la rabia al igual que los miles de mexicanos y mexicanas que día a día, exigen en las calles y las plazas públicas en todos los rincones del  país, justicia verdadera para Ayotzinapa.

La barbarie perpetrada por el Estado mexicano y el crimen organizado contra los jóvenes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, es la afirmación violenta de un poder que niega toda posibilidad de disidencia, y en ese sentido, creemos que es una extensión de la guerra sucia que el Estado mexicano y particularmente el Partido Revolucionario Institucional, emprendió hace por lo menos cuatro décadas contra todos aquellos que buscan a través de sus ideas y sus acciones, transformar a México en un mejor lugar para vivir.

Manifestamos nuestra indignación y denunciamos enérgicamente al Estado mexicano en sus distintos niveles, por los asesinatos de Aldo Gutiérrez Solano, Daniel Solís Gallardo y Yosivani Guerrero. Y a pesar de las declaraciones infundadas del Procurador General de la República el Lic. Jesús Murillo Karam, exigimos la aparición con vida de los 43 jóvenes que fueron secuestrados por policías municipales en contubernio con policías estatales y el ejército federal,  entre el 26 y el 27 de septiembre pasado.

Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos. Nosotros, nosotras, no olvidaremos la barbarie del Estado contra los normalista de Ayotzinapa; como no lo hemos hecho con la masacre de Aguas Blancas en 1995, Acteal en 1997 y las violaciones, asesinatos y tortura contra el pueblo de San Salvador Atenco en 2006.

También asumimos lo que nos toca como estudiantes, pero sobre todo como mexicanas y mexicanos. Sabemos que en nuestra historia reciente miles han dado la vida por transformar profundamente este país, y la mayoría, si no es que todos, provienen del sector social más golpeado  económicamente. Son los más los más pobres de los más pobres, el México profundo diría Guillermo Bonfil Batalla, quien pone los muertos y nosotros, nosotras, la clase media hemos puesto nuestros juicios, nuestra indiferencia y por mucho tiempo nuestro silenció al servicio del poder.

Hoy decimos  basta. Hoy, vemos en los normalistas rurales la semilla de un mundo nuevo. Hoy, reconocemos que desde las profundidades de este país vuelto ruinas, ya se mira en el horizonte, el otro México.

Hace dos años desde la Selva Lacandona miles de indígenas habían ya presagiado el inicio del fin. El 21 de diciembre del 2012 más de 40 mil bases de apoyo zapatistas salieron de la selva y caminaron ordenadamente sobre 5 cabeceras municipales del estado de Chiapas, desde donde por cierto, en 1994 armados con rifles, palos y esperanza, le declararon la guerra al Estado Mexicano. 22 años después de la emergencia del EZLN, las bases de apoyo zapatistas, en silencio, regresaron en la noche para subrayar la muerte histórica al Estado. En un comunicado aparentemente muy escueto firmado por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General- y dedicado específicamente al partido en el poder, el PRI, nos preguntaron:

“¿Escucharon?”.

 Es el sonido de su mundo derrumbándose.

Es el del nuestro resurgiendo.

El día que fue el día, era noche.

Y noche será el día que será el día.

 Es importante para nosotras y nosotros, reconocer y subrayar que es desde el sector más golpeado por el Estado mexicano y el capital, desde donde emerge una de las versiones más críticas del pensamiento social contemporáneo. Son ellas, ellos, los indígenas del país, quienes nos han advertido con muy pocas palabras de la crisis política y social en nuestra historia reciente.

No obstante, hoy la evidencia del colapso y la crisis del sistema político mexicano se vuelve insoslayable, y supera cualquier ideología, porque la caída del cascajo lo sentimos sobre nuestras cabezas y nuestros sueños, todos sin excepción, incluso hasta quienes veíamos en el silencio estéril una forma de vida. El eco del dolor que retumba las calles de México; las plazas públicas desde donde se atisba la rabia, la digna rabia; la grandes movilizaciones que exigen al mal gobierno que regresen vivos a los estudiantes secuestrados de Ayotzinapa; nosotros, nosotras, estudiantes universitarios, somos la expresión misma del derrumbe.

Sabemos que vienen tiempos aún más difíciles para todas, todos, porque cuando uno deja de creer en los poderosos, y a los poderosos ya no les sirve el dinero, ni sus discursos, ni sus aparatos ideológicos, echa mano como nunca de la violencia. Sabemos también que es tiempo de dejar el miedo de lado, y mantenernos en la calle hasta que aparezcan nuestros compañeros normalistas. Pero sobre todo, sabemos que es tiempo de reconocer en nosotros, nosotras, la potencia para impulsar desde abajo un mundo nuevo, sin urnas, sin líderes, sin sueños impuestos.

  ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Asamblea Desyglo

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Publicado el 21 noviembre, 2014 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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