Una mirada desde La Sexta: AYOTZINAPA

la mirada de la sexta

Quienes administran el Estado de alguna manera u otra le administra la vida a la mayoría de los mexicanos; queramos o no, lo asumamos y demos por hecho o no. El Estado, representa a los señores del dinero, o sea, a los capitalistas, es decir, a los mandones. No es un un secreto que lo que les importa a la gente en el poder, son sus propios intereses y los intereses de los empresarios. Por eso tanto despojo, tanta explotación, tanto desprecio y represión en el país contra los más pobres, de hecho, por eso tanto pobre. Dicen que somos pobres por flojos, pero realmente somos pobres porque nos necesitan pobres. Explicar esto es reltaivamente sencillo: es precisamente de esta clase de donde los políticos profesionales extraen el dinero para sostener sus absurdos estilos de vida. El despilfarro a su máxima expresión, se refleja en una vida privada y cínica, evidente para todos, y que poco, muy poco, tiene que ver con el estilo de vida de los millones de pobres a quienes estos dicen representar.

En tiempo de elecciones [cuando está en juego el poder] los gobiernos y la clase política hablan de progreso y desarrollo para el pueblo, por todos los medios posibles y todo el tiempo que les permita su presupuesto [que proviene del dinero que nos extraen de nuestro salario], pero sus palabrarías que escapan de sus lenguas retorcidas ya llegan huecas y hediondas a la calle.

Sin embargo, aun, muchos creen que ellos son la única opción que tenemos para organizarnos. O sea que nos administran nuestra vida pública, nuestras riquezas naturales, nuestro tiempo, nuestras fuerzas y, por si fuera poco esto, nuestros piensos, nuestras certezas, nuestros sueños. Así de potente es el capitalismo. Tanto, diría el viejo Carlos Marx, que todo lo aparentemente solido puede desvanecerlo en el aire en un dos por tres -históricamente hablando.

Es el Estado y la clase política la que administra los cuerpos de quienes van a satisfacer los deseos incesante de acumulación de los capitalistas. Quienes creen en la democracia burguesa y los lideres redentores, son su cuartada perfecta y al mismo tiempo, todos, creyentes o no, somos la materia prima para su libido. La pregunta es ¿qué chingados es el capitalismo? Los y las zapatistas, en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (SDSL) mencionan con su palabra sencilla y humilde, desde la resistencia y la rebeldía (desde abajo) que le caracterizan, que:

El capitalismo es un sistema social, o sea una forma como en una sociedad están organizadas las cosas y las personas, y quien tiene y quien no tiene, y quien manda y quien obedece. En el capitalismo hay unos que tienen dinero o sea capital y fábricas y tiendas y campos y muchas cosas, y hay otros que no tienen nada sino que sólo tienen su fuerza y su conocimiento para trabajar; y en el capitalismo mandan los que tienen el dinero y las cosas, y obedecen los que nomás tienen su capacidad de trabajo.

Y entonces el capitalismo quiere decir que hay unos pocos que tienen grandes riquezas, pero no es que se sacaron un premio, o que se encontraron un tesoro, o que heredaron de un pariente, sino que esas riquezas las obtienen de explotar el trabajo de muchos. O sea que el capitalismo se basa en la explotación de los trabajadores, que quiere decir que como que exprimen a los trabajadores y les sacan todo lo que pueden de ganancias. Esto se hace con injusticias porque al trabajador no le pagan cabal lo que es su trabajo, sino que apenas le dan un salario para que coma un poco y se descanse un tantito, y al otro día vuelta a trabajar en el explotadero, que sea en el campo o en la ciudad.” (SDSL)

También dicen en La Sexta que en el corazón del capitalismo se encuentra la mercancia. Y tiene una importancia de soobremanera porque es precisamente esta, al comprarse y venderse, la que les permite a las personas, los mandones de siempre, acumular riqueza. Por eso es que el capitalismo necesita que todo se convierta en mercancías, y “hace mercancías a las personas, a la naturaleza, a la cultura, a la historia, a la conciencia. Según el capitalismo todo se tiene que poder comprar y vender”.

Lo interesante y perverso en todo esto que cuentan l@s zapatistas es que en la mercancia está oculto el carácter destructivo del capitalismo. Por ejemplo, cuando vamos a los grandes mercados; a uno de esos mercaditos transregionales o a la tiendita del barrio, vemos el café ya empaquetado, en su bolsita o frasco muy bonitillo, pero no vemos al campesino que sufrió para cosechar el café, y no vemos al coyote que le pagó muy barato su trabajo, y no vemos a los trabajadores en la gran empresa dale y dale para empaquetar el café”. O bien, imaginemos que andamos con nuestros aparatos para escuchar múscia, escuchando música en la calle, “como cumbias, rancheras o corridos o según cada quien, y lo vemos que está muy bueno porque tiene buen sonido, pero no vemos a la obrera de la maquiladora que batalló muchas horas para pegar los cables y las partes del aparato, y apenas le pagaron una miseria de dinero, y ella vive retirado del trabajo y gasta un buen en el pasaje, y además corre peligro que la secuestran, la violan y la matan como pasa en Ciudad Juárez, en México.” (SDSL).

Las cosas que existen hoy [la mayoria de las cosas sugieren l@s zapatistas] son cosas que pueden comprarse y se pueden vender; y esas cosas siempre tiene explotaciones escondidas en una de sus caras, que por cierto, regularmente no vemos o no vivimos. Y la cosa se pone más peor cuando somos nosotr@s mismos los obreros o los campesinos que no nos damos cuenta que cuando compramos una mercancia y andamos “disfrutandola” a plenitud, compramos y disfrutamos plenamente la injustica y la explotación del proceso de producción. Pero todavía más perverso es cuando sabemos esto, lo asumimos y no hacemos nada al respecto

Pero no crea que el capitalismo hace todo solito, así, de la nada, como si hiciera magia con el mundo. Como si lo solido se desvaneciera en el aire, en cuanto se pusiera un dedo encima de él, así como dicen los que dicen que dicen los filosofos, o los magos. Más bien todo lo solido, lo liquido y gaseoso en el mundo es un producto histórico, o sea que hay energía aplicada al mundo para que tome formas específicas en el tiempo. Por eso es que dicen l@s zapatistas que el mundo no tiene que ser así como es ahora, pero de por sí así es, por el momento.

Y es ahora así, pórque el capitalismo tiene quien le haga el trabajo sucio, o sea, hay quienes desde hace muchos años aplican las chispas adecuadas para orientar la organización social de esta forma y no de otra, y más aun, hacen que los hombres y las mujeres que constituyen una sociedad determinada imaginen que este mundo que nos tocó vivir es el único posible. Pero resulta que no siempre al capitalismo le salen las cosas como desearía. Existen personas, miles de personas en todo el planeta tierra que no están de acuerdo entre otras cosas, en convertir en mercancia el mundo. Y esa gente se empieza a organizar y defender el agua, la tierra, el aire, la vida. Y sueñan con que las cosas no tienen que ser como dicen los capitalistas que tienen que ser, y entonces buscan prácticar el mundo de otra manera, y buscan que otro mundo aparezca. O sea que hay gente que ni vota, ni es un gran consumidor, ni transforma en mercancia el mundo para venderlo al mejor postor, ni cree nada de lo que le dicen desde arriba, y mejor aun -peor para los poderosos-, no creen en sus palabras ni en las pesadillas que nos tienen preparados como futuro.

Ahí están los joven estudiantes de la normal rural Raúl Isidro Burgos, que fueron secuestrados por el Estado y su brazo paramilitar, el crimen organizado. El 26 y 27 de septiembre, asesinaron a tres compañeros y desaparecieron a 43, porque no están de acuerdo con que la educación se convierta en un negocio y los estudiantes, unos hacedores de mercancias. O sea que al capitalismo no les sirven esos jóvenes, porque piensan, porque exigen que se cumplan los derechos elementales como seres humanos y sobre todo, porque se estaban preparando para ser maestros en las comunidades más pobres del país, ahí donde la palabra justicia toma un sentido liberador. Fueron contra ellos, pero resulta que van contra todos, contra aquellos que piensan que el mundo puede ser diferente, y no se conforman con ser un engranaje en la gran maquinaria capitalista, ni están dispuesto tampoco a preparar a los más pobres del país, para aceptar su realidad tal cual se las presentan los poderosos.

Desde el primero momento que sucedieron los hechos en Iguala, el gobierno federal ha buscado de todas las formas posibles que, como cínicamente lo dijeron en los últimos días, superemos Ayotzinapa. Ellos quieren que olvidemos, que desechemos nuestro dolor y nuestra rabia como si fuera cualquier mercancia que con el uso, se desecha sin remordimiento alguno. Ayer los desapareció el Estado en contubernio con el crimen organizado, pero no vamos a dejar que los desaparezcan de nueva cuenta. Al contrario, vamos insistir por todos los medios posibles, hasta que se haga justicia, que si vivos se los llevó el Estado, vivos los queremos.

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Publicado el 1 febrero, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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