“La otra parte de la historia”: “Balandra es nuestra”

Por Carlos Giovanny Torres Manriquez

Rememorando los sucesos en torno a la playa Balandra me encontré con estos viejos materiales que tenía resguardados por ahí. Con ellos es posible contar otra parte de la historia. La historia, digámosles así, no oficial. Y es que aunque el movimiento en torno a la protección de la playa Balandra, en Baja California Sur, apenas y lleva una década ya a comenzado a sesgarse un aspecto relevante en torno a la victoria que significó pues hoy en día es –ahora si- un área estratégica tanto para políticos como para empresarios que ven en las áreas naturales protegidas una fuente de valor y capitales.
La gran campaña mediática que se desató en torno a esta emblemática playa con fines de protegerla tuvo sus orígenes en capitales desconocidos que decidieron patrocinar “el marketing” de la campaña después de haber valorado el potencial que esta tenía como punta de lanza para posicionar la imagen de algunas ONG´s no muy conocidas ni muy bien vistas en aquel momento. Se formó el movimiento “Balandra es Nuestra” y se creó un logotipo utilizando la figura del hongo de piedra ubicado en esa zona –dos veces reconstruido, por cierto- financiando todo tipo de gastos típicos de una campaña mercadotécnica: Camisas, estampas, mantas, globos, carteles impresos a color –incluso las hojas donde se recaudaron las firmas venían a color- y pulseritas de tela con el lema de la campaña. Funciono, los hechos así lo demuestran, pero es importante recalcar que al final de cuentas se montó toda una cadena de producción partiendo del proyecto por el que fluyeron miles de pesos, quizás dólares, gastados en la mayoría de las veces únicamente con el propósito de justificar un presupuesto y cumplir contratos. ¿Presupuestos? Si. Aquí es donde comienza la bifurcación de nuestra historia.
Cuando comenzamos a plantearnos la necesidad de hacer cosas respecto a la descarada privatización de nuestros litorales empezamos por reunirnos un grupo muy pequeño de personas de las mas variadas personalidades e ideologías unidos únicamente por el amor que profesamos hacia nuestra tierra. Empezar desde abajo una organización fue cosa de semanas, de meses, en los que lentamente fuimos tejiendo redes y haciendo aliados entre la misma población paceña. Desde el principio no hubo ningún peso moviéndose que no fuera nuestro, y lo digo con gran orgullo, todos y cada uno de los que formamos la primer organización que se planteó la lucha por la playa Balandra donaron lo que tenían, dieron su tiempo y esfuerzo, lo que fuera necesario para sacar adelante este primer llamado de alerta que llamaba ya desde sus orígenes a la auto-organización. La imagen puede contener: una o varias personas y boda
Recuerdo que salíamos a volantear folletitos impresos de la manera mas rustica posible –el tiempo estaba en nuestra contra- informando sobre los planes de construir un megaproyecto turístico en la zona que devastaría los manglares y pondría en riesgo la sobrevivencia de valiosísimas especies marinas, además del enorme gasto del recurso hidráulico que ya empezaba a causar entre nosotros cierta sensación de angustia: “Viene la guerra por el agua” decía uno de los compañeros mas informados al respecto del quehacer de las corporaciones transnacionales en estos lugares.
Empezamos a ponerle nombre y apellido a los responsables directos de tal proyecto. Encaramos a los funcionarios de las mas altas esferas, recolectamos firmas, se organizaron foros de información con profesionales en la materia tal y como ahora se realizan los foros que imparte Medio Ambiente y Sociedad A.C. solo que en esos foros de por aquel tiempo aun no se hablaba de Mega minería pues no estábamos enterados sobre el caso y creíamos que la amenaza principal estaba representada por el Megaturismo depredador encarnado en el proyecto panista “Escalera Náutica” durante el sexenio de Fox y que al final de cuentas tampoco se concretó. Se hablaba ya, hace 10 años, de los cinturones de pobreza alrededor de los desarrollos turísticos en el municipio de los cabos y de sus altos índices de delincuencia, prostitución, narcotráfico y desapariciones antes de que estas ocuparan la nota principal de los periódicos cada día. “Calidad de vida” eso era lo que estábamos defendiendo para la ciudad al defender espacios lejos de esta. Decíamos que era nuestro derecho y además el de las generaciones venideras. Calidad de vida engloba bastantes aspectos que van desde lo económico –cosa fundamental- hasta lo mas baladí, si quiere verse superficialmente el tema, como lo puede ser poder disfrutar cada tarde de una de las mas bellas puestas del sol en todo el mundo. Lo hicimos todo sin ayuda externa. Y lo hicimos porque las personas a las que les dedicábamos nuestro tiempo, por las que llevábamos adelante esa pequeña lucha nos apoyaban. Ellos también donaban parte de su tiempo y de sus recursos. Hablo de pequeños empresarios que prestaron por ejemplo sus bocinas para algún foro, sus impresoras, o todo su arsenal de micrófonos y luces para alguna tocada, el material para fabricar las blusas de manta se convirtió en una mega manta que decía (¡Miguel Aleman, deja de estar chingando!)¿la recuerdan? La pintura de los artistas hicieron los carteles con cartón reciclado y las pintas en las calles, los músicos dieron su palabra y su corazón, los intelectuales sus letras, los buzos su pasión, los estudiantes su conocimiento, y los locutores su espacio.
Fue en esa época en la que nos conocimos seguramente. Nos llamábamos “Unidos por La Paz” (Así, a secas) y no fue un sueño.
Hoy quiero honrar de esta manera a todos mis compañeros, decirles que están presentes desde entonces, aquí, en mi corazón y en la memoria.

(Nota sobre la fotografía en el periódico: No me gusta mucho esto de subir fotos de mi mismo, pero dada la ocasión creo pertinente hacerlo. Me encuentro dándole la mano a funcionarios del Estado después de dar el discurso conmemorativo al natalicio de Benito Juarez. Originalmente iba vestido de gala, con traje, camisa de botones y corbata. Nadie se esperaba el contenido del discurso y mucho menos la protesta que le acompañó. La camisa decía “Balandra es Nuestra” al frente y por atrás “Y el Mogote también”. La mande a imprimir en uno de los locales que se ubican en el malecón durante las fiestas del carnaval.

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Publicado el 1 julio, 2017 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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