[Brigada Ricardo Flores Magón] B.C.SUR: AIRE, MAR Y TIERRA EN PELIGRO DE MUERTE POR LOS PROYECTOS CAPITALISTAS

B.C.SUR: AIRE, MAR Y TIERRA EN PELIGRO DE MUERTE POR LOS PROYECTOS CAPITALISTAS

Brigada Ricardo Flores Magón

“Y miren, en el mundo que nosotros estamos imaginando en la Otra Campaña, el agua va a ser vida y no un producto embotellando. La tierra va a volver a ser la madre, ahora agradecida porque le devolvimos la vida que nos dio. El aire se va a poder respirar. No va a ser una vergüenza del ser humano, como ahora lo es.” (Subcomandante Insurgente Marcos, FORO: CAPITALISMO, AIRE,MAR Y TIERRA, La Otra Campaña, Cabo San Lucas, B.C.Sur, 13 de octubre de 2006.)

 

Los días 21 y 22 de diciembre del 2019 en el Caracol JACINTO CANEK (CIDECI de San Cristobal de las Casas, Chiapas, México) se llevará a cabo el ENCUENTRO EN DEFENSA DEL TERRITORIO Y LA MADRE TIERRA, motivo por el cual la Brigada Ricardo Flores Magón comparte con el encuentro los ejes de discusión con una mirada desde lo local acerca de las formas como el capitalismo se está expresando en el territorio sudcaliforniano, tomando en consideración la caracterización que se hace en la propia Convocatoria del Encuentro:

El capitalismo, desde su nacimiento, es un sistema económico mundial contrario a la vida humana y contrario a nuestra madre tierra, pues, en su lógica de acumulación y de ganancia, únicamente puede reproducirse mediante la explotación cada vez mayor del trabajo humano y el despojo permanente de las tierras y los territorios de los pueblos del mundo entero, principalmente de los pueblos originarios.

El capitalismo, en su actual etapa neoliberal, asume formas cada vez más monstruosas, declarando una franca guerra en contra de la humanidad y en contra de la tierra, nuestra madre. El actual desarrollo económico, basado a escala planetaria en la prominencia del capital financiero que domina pueblos, naciones y continentes enteros; apoyado en la gran industria militar y extractivista; creciéndose mediante guerras reales o ficticias, la profusión del crimen organizado, así como invasiones y golpes de estado, está llevando, en su insaciable lógica de la acumulación y el consumo capitalistas, a un límite que pone en peligro las condiciones de la vida humana en el planeta.

(Convocatoria al Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra, EZLN, CNI/CIG,  21 noviembre de 2019)

Nuestro colectivo, que tiene su casa en el Centro Cultural Ricardo Flores Magón, mira al capitalismo en territorio sudcaliforniano de la siguiente manera:

  1. DEVASTACIÓN AMBIENTAL Y DESTRUCCIÓN DE LA MADRE TIERRA EN EL CAPITALISMO ACTUAL: UN DIAGNÓSTICO.

El territorio sudcaliforniano es semidesértico: muy caluroso, llueve poco y el agua es muy escasa. El territorio es muy extenso (más de 73 mil kilómetros cuadrados de superficie terrestre y más de 2 mil 200 kilómetros de litoral frente al mar) cuenta con muy poca población (alrededor de 800 mil personas  y 11 habitantes por kilómetro cuadrado), no está exenta de la devastación ambiental y destrucción de la madre tierra y del mar.

A finales del siglo XIX hubo un primer gran despojo de los terrenos nacionales por compañías extranjeras que ocuparon el territorio en tres zonas principales, en la parte sur del territorio, en El Triunfo y San Antonio, ocupada por la compañía minera norteamericana Progreso Mining Company; en la parte central una compañía extranjera dedicada a cosechar orchilla de una planta tintórea que se producía de manera silvestre en el extenso valle de Hiray; en la parte norte del territorio ocupada por una compañía minera francesa “Compagnie Du Boleo” y una gran concesión para la pesca de perlas en toda la costa del pacífico y del golfo en favor de la compañía capitalista inglesa, la Mangara Exploration Company.

Para mediados del siglo XX la mayor parte de la tierra sudcaliforniana se distribuía en su mayoría en terrenos nacionales y ejidales y el resto en terrenos de particulares, muchos de ellos en posesión de comunidades rancheras y pesqueras; y otra parte apropiada por personas que habían ocupado algún puesto político o habían acumulado fortuna con el comercio y las minas, mientras que por el lado de la superficie marina, la población tenía acceso a la mayoría de las playas y las familias de pescadores tenían acceso libre a la producción pesquera. Esto mismo empieza a suceder en el suelo urbano a lo largo de la primera mitad del siglo XX en donde manzanas enteras de los pueblos, y en especial en la ciudad de La Paz, se convirtieron en propiedad de comerciantes, políticos y funcionarios públicos, lo mismo que algunos ranchos que rodeaban los pueblos principales, quedando en las montañas las familias de las familias rancheras.

Mientras que después de la reforma al artículo 27 constitucional durante el salinato, casi la totalidad de la costa sudpeninsular y la superficie marina con los clubes de yates en el municipio de Los Cabos está ocupada por las grandes corporaciones capitalistas inmobiliarias y hoteleras que operan en el mercado mundial, y empieza a seguir su ejemplo la ciudad de La Paz y sus alrededores; hay un caso emblemático en la ciudad donde el Ayuntamiento de La Paz ha privatizado las aguas negras de la colonias de la zona norte de la ciudad para regar los jardines de un complejo hotelero y los campos de Golf en Costa Baja a seis kilómetros de la ciudad a condición de que le dieran mantenimiento al cárcamo de aguas negras que existe en la colonia El Esterito, sin embargo, esta gran compañía capitalista llamada Puerta Cortés ha hecho caso omiso y se ha provocado un riesgo sanitario y ambiental que se encuentra al borde de transformarse en una crisis en la colonias de la zona norte de la ciudad de La Paz.

No hay que perder de vista que frente a la ciudad de La Paz existe una barra arenosa que en algún momento fueron terrenos nacionales utilizados históricamente por los habitantes de La Paz para paseos y pesca ribereña que fueron apropiados por algunos gobernantes locales y otra parte vendidos por el gobierno perredista en los primeros años del presente siglo a compañías capitalista vinculadas al poder que empezaron a desarrollar un complejo turístico-inmobilario llamada Paraíso del Mar; tampoco debemos olvidar que a nombre de la conservación y el ecoturismo, diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) de dudosa procedencia empiezan a despojar los terrenos nacionales, de posesionarios y ejidatarios, lugares muy especiales del territorio ranchero como por ejemplo de la Sierra de la Giganta, islas como Espíritu Santo y playas como Balandra en la bahía de La Paz.

Actualmente una parte del territorio insular o peninsular que habían sido o son terrenos ejidales y nacionales es ocupada por grandes compañías mineras extranjeras como la Mitsubishi Corporation asociada al estado mexicano a través de Exportadora de Sal, que controla la producción y el mercado de la sal en Guerrero Negro, la estadounidense Compañía Occidental Mexicana, que ocupa la isla de San Marcos produciendo yeso para el mercado mundial, la corena-canadiense  Compañía Minera y Metalúrgica el Boleo que produce cobre para el mercado mundial cerca de Santa Rosalía; y más recientemente hubo un proceso de despojo gradual de terrenos nacionales y de las comunidades rancheras en la Reserva de la Biósfera de la Sierra la Laguna que es un área Natural Protegida frontera entre los municipios de La Paz y Los Cabos, compañías capitalista canadienses como Vista Gold y Argonaut Gold, asociadas a compañías capitalistas nacionales han intentado establecer minas a tajo abierto para extraer oro durante 10 años, que aunque no han podido concluir su autorización, siguen con las concesiones mineras por 50 años o más; y por otro lado, en el Golfo de Ulloa, frente a la costa oriente del municipio de Comondú en el Pacífico hay intentos de explotar el subsuelo marino por la compañía capitalista extranjera Odyssey Marine Explorations.

En La Paz hay un dicho que popularizó un locutor local que dice: “El agua es la vida, cuídala”.  Este recurso natural tan escaso en el territorio sudpeninsular fue para los sudcalifornianos un bien común utilizado históricamente como valor de uso doméstico, sin embargo, en muy pocos años, se ha extendido como un valor de cambio que está siendo apropiado por los grandes desarrollo turísticos e inmobiliarios, monopolizado por las compañías capitalistas que operan en estos sectores que han crecido exponencialmente en las últimas décadas sobre todo en Los Cabos y La Paz; por su parte el sector agroexportador de los valles de Vizcaíno, Santo Domingo y Los Planes, que hacen uso excesivo del agua; mientras que las compañías mineras que quieren instalar su minas de oro a tajo abierto anuncian el uso de millones de metros cúbicos de agua.

A manera de diagnóstico no hay que dejar pasar que la mercantilización de la naturaleza y del patrimonio cultural ha pasado de una excepción a una regla capitalista, es el caso en primer lugar, del avistamiento del Tiburón Ballena en la Bahía de La Paz y la Ballena Gris en las lagunas de San Ignacio, Ojo de Liebre y Magdalena, que se han convertido en una mercancía más como cualquier otra; y por otro lado, sucede lo mismo con la conversión del patrimonio cultural tangible e intangible en mercancías sobre todo en Loreto, La Paz y Todos Santos, y poco a poco se va extendiendo a los pueblos misionales de San Francisco Javier, Los Comondús y San Ignacio, así como las pinturas rupestres “Gran Mural” de la sierra de San Francisco. Es muy claro en el caso del patrimonio cultural del Centro Histórico de la Ciudad de La Paz donde los tres niveles de gobierno llevan a cabo construcciones orientadas a fomentar un centro turístico inmobiliario, para lo cual ha privatizado bienes públicos que han sido patrimonio educativo como al escuela 18 de marzo que fue demolida para entregarlo a la Canaco como ejemplo emblemático de especulación del suelo urbano.

Así funciona el capitalismo en el territorio sudpeninsular.

  1. DESPOJO DEL TERRITORIO INDÍGENA, CAMPESINO Y URBANO, DESPOJO DE LOS BIENES COMUNES, GUERRAS DE OCUPACIÓN, EXTRACTIVISMO Y CRIMEN ORGANIZADO: LAS CRECIENTES AGRESIONES.

La ocupación española y el despojo del territorio sudcaliforniano acabaron con 11 mil años de vida del mundo indígena en tan solo dos siglos y llegaron nuevos pueblos originarios a finales del siglo XVIII y XIX, el mundo ranchero que todavía mantiene una economía de subsistencia en las montañas de todo el territorio sudpeninsular, mientras que en los poblado y ciudades hay un despojo gradual del suelo urbano para la especulación, y los bienes comunes son amenazados con la minería a tajo abierto y por los proyectos turísticos e inmobiliarios.

Para el territorio sudpeninsular el agua es el bien común acosado históricamente por el colonialismo y el neocolonialismo. En el pasado, el mundo indígena milenario cazador-recolector-pescador desapareció porque fueron expulsados del territorio donde se encontraba el agua, en el presente, los desarrollos capitalistas agropecuarios, inmobiliarios, turísticos y mineros, están acaparando la mayor parte de la reserva de agua que ya de por sí es deficitaria en varios millones de metros cúbicos.

En La Paz y Los Cabos, la instalación de desarrollos inmobiliarios y turísticos en tierra (zonas residenciales, hoteles, campos de golf, plazas comerciales) y mar (Marinas, club de yates) es una auténtica guerra de ocupación de las compañías capitalistas, pero además muy desigual, ya que una parte muy grande de la población carece de agua y adquiere el estado de pobreza relativa y una buena parte en pobreza absoluta, es el caso de las colonias periféricas en San José del Cabo, Cabo San Lucas y La Paz, y el abandono de muchos pueblos del centro y norte sudpeninsular. Justamente en el norte sudpeninsular las compañía capitalistas coreanas y chinas (Hanjin, Longing y Brumar) no solo fueron los artífices de la sobreexplotación del calamar gigante hasta el punto de su extinción, sino que para mayor agravio lo realizaron mediante una especie de esclavitud “moderna” de cientos de trabajadoras que maquilaban calamar en jornadas nocturnas de 12 horas, sin pago de horas extras y salarios a destajo a 30 centavos el kilo de calamar limpiado, despedidas injustificadamente y actualmente en la lucha jurídica, sin justicia laboral. Una expresión del extractivismo capitalista se presenta de varias formas en el sector pesquero, como en el ejemplo citado de la sobrexplotación del calamar gigante por compañía capitalistas asiáticas por más de dos décadas que ha provocado una drástica disminución de la especie mediante la sobrexplotación del trabajo humano dejando en el abandono sin paga a más de un centenar de trabajadoras.

En Baja California Sur no hay pueblos indígenas originarios pues fueron exterminados por el colonialismo entre el siglo XVII y el XVIII. A partir de ese momento hay una nueva generación de pueblos originarios no indígenas que son los rancheros que se asientan en las cañadas, valles y las montañas a lo largo del siglo XIX, que subsisten hasta nuestros días, ahora amenazados de despojo; sin embargo hay alrededor de 20 mil indígenas en su gran mayoría sobreexpolotados  que permanecen año con año trabajando en la industria de la construcción y como jornaleros agrícolas en los valles de Vizcaíno, Santo Domingo, Los Planes, y en el valle de La Paz y Todos Santos, que son víctimas de la explotación capitalista despojados del producto de su trabajo, los productos agrícolas de exportación. Una gran parte de hermanas y hermanos indígenas que llegan a territorio sudpeninsular son ya residentes.

El territorio sudpeninsular había sido por casi cuatro décadas un lugar que servía al crimen organizados en los cárteles capitalistas de la droga, en un lugar de paso hacia el mercado negro de los Estados Unidos, por vía marítima con lanchas rápidas y pistas clandestinas de aterrizaje, un caso emblemático fue en la década de 1990 el aterrizaje de un avión con varias toneladas de cocaína en El Baturi cerca del valle de La Paz, que fue enterrado y descargada la droga, seguramente con la complicidad del ejército y la policía; posteriormente, el desarrollo capitalista inmobiliario y turístico en La Paz y Los Cabos, sobre todo en este último, el territorio sudpeninsular se convirtió en un auténtico mercado de drogas en disputa entre los cárteles que operan en la región noroeste y por dos años consecutivos, La Paz y Los Cabos se convirtieron en un campo de batalla con ejecuciones cotidianas; lo cual supone que una parte de la clase política sudcaliforniana debió haber tendido ligas con el narcotráfico; obviamente que la gran mayoría de los asesinados eran personas del mercado de drogas para la subsistencia conocidos como narcomenudistas, con muchos asesinatos de personas inocentes, por otra parte, la incautación de residencias en en los zonas más lujosas de Cabo San Lucas, son evidencia de una forma de lavado de dinero y de casa de seguridad del narcotráfico.

  1. CAPITALISMO Y PATRIARCADO: VIOLENCIA ESTRUCTURAL CONTRA LAS MUJERES Y LA MADRE TIERRA.

La violencia machista, patriarcal, racista, homofóbica y xenofóbica no es la excepción en territorio sudcaliforniano, sobre todo por el dominio de las corrientes más conservadoras de la clase política gobernante, pero no solo, también se manifiesta en las corrientes llamadas progresistas y de izquierda, y en el ciudadano común.

Una manera de ejercer la violencia intrínseca por el capitalismo es a través de las relaciones monetario-mercantiles, es decir a través de las mercancías, y las mercancías no necesariamente son productos, también son los servicios que se prestan, el dinero que se compra, la fuerza de trabajo que se compra, la mirada de la naturaleza que se vende; se trata de una violencia porque prácticamente ningún ser humano que vive en el territorio sudpeninsular puede escapar al mercado capitalista, porque son muy pocas las posibilidades de subsistir fuera del circuito del mercado.

Lo mismo sucede con la violencia patriarcal que se manifiesta en la familia, en las relaciones de pareja, de amigos y de compañeros, en la religión, en el sindicato, en la fuente de trabajo, en la cabeza del individuo, en la universidad, en las organizaciones, es decir, está generalizado de origen y en la práctica, solo hay excepciones imperceptibles. El patriarcado es un duro hueso difícil de roer. Hasta el lenguaje es masculino.

  1. CONSTRUCCIÓN DE ALTERNATIVAS ANTICAPITALISTAS Y ANTIPATRIARCALES: NUESTRA LUCHA ES POR LA VIDA.

El movimiento feminista está agitando al mundo. Su crítica al patriarcado lleva implícita la desaparición de éste. Víctimas del machismo, a través de la violencia en cada ámbito de su día a día, tienen claridad en sus consignas y demandas.

Muchos de nosotros, hombres, no terminamos por concebir el movimiento feminista que nos pone el espejo frente a nosotros y nos obliga a cuestionar nuestros privilegios. Entramos en crisis. La masculinidad tradicional con la que hemos sido formados es hoy obsoleta.

Los hombres no hemos logrado articular un movimiento social que cuestione al sistema patriarcal; o incorporar esta crítica a nuestros colectivos. Muchos de nosotros no estamos dispuestos a participar si no es para controlar las acciones que están organizando las mujeres feministas.

Es contradictorio que dentro de los movimientos sociales siga habiendo hombres al frente, y las mujeres, cuando las hay, no participan en la toma de decisiones, su papel sigue siendo secundario.

Las mujeres han estado construyendo alternativas y las han desarrollado independientemente de lo que pensemos y deseemos los hombres.

Nuestro papel es despatriarcalizar nuestras formas de relacionarnos, nuestras acciones y nuestra forma de ser. La consigna es desmontar el mandato patriarcal porque éste nos violenta imponiéndonos una manera de ser hombres.

Dicha imposición, conocida como masculinidad hegemónica nos exige no demostrar emociones, por tanto, no hay empatía; ser fuertes físicamente (violentos); exitosos (dinero y mujeres); dominantes (poder y control); valientes y un largo etcétera.

Mientras que para la mayoría de los hombres es simplemente imposible cumplir los requisitos de los ideales dominantes de la masculinidad, éstos mantienen una poderosa y a menudo inconsciente presencia en nuestras vidas.

Rita Segato argumenta que las mujeres han identificado su propio sufrimiento y están hablando de él, en cambio nosotros los hombres no hemos podido hacerlo. Explica que “existe violencia de género intra-género, y la primera víctima del mandato de masculinidad son los hombres. Muchos hombres hoy se están retirando del pacto corporativo, marcando un camino que va a transformar la sociedad. Lo hacen por sí, en primer lugar. No por nosotras. Y así debe de ser”.

Las alternativas anticapitalistas y antipatriarcales debieran empezar por los pequeños colectivos autogestivos que existen en el territorio peninsular, como pudiera ser el caso de la Brigada Ricardo Flores Magón, y otros colectivos feministas, agroecologistas, LGBT+, entre otros, como un primer paso para la transformación cultural de la sociedad local. Hay que empezar reconociendo que en nuestro Colectivo somos solamente una mujer y ocho hombres.

En el territorio peninsular no existen todavía alternativas patriarcales y anticapitalistas organizadas, son expresiones que pudieran fisurar el muro patriarcal y capitalista, pero nada más. Por ejemplo: una fisura en el muro capitalista a nivel local fue sin duda la lucha contra la minería tóxica encabezado por el Frente en defensa del Agua y La Vida que junto a centenares de personas que nos movilizamos con ellos, logramos que los macroproyectos mineros extractivistas como Los Cardones y La Pitalla (minas de oro a tajo abierto) en la Sierra la Laguna y sus alrededores, y Don Diego (fosforita submarina) en el Golfo de Ulloa en el Pacífico, fueran temporalmente derrotados, porque siguen con las concesiones autorizadas.

Una fisura en el muro patriarcal fueron las movilizaciones de la comunidad LGBT+ sudpeninsular y encabezada por el Colectivo La Paz Es Diversa y las manifestaciones de sólo mujeres encabezada por La Alhuata Feminista y Brujas Radicales BCS, quienes dejaron de manifiesto que el sistema funciona invariablemente por el modelo patriarcal, que impactó a nivel local pero que no trasciende todavía más allá de un número muy reducido de personas.

Hay que decir que por más independientes que sean los sindicatos, la mayor parte de sus movilizaciones no van más allá de la reproducción de las relaciones monetario-mercantiles del capitalismo local, pues la lucha por lo general es para vender un poco más cara la fuerza de trabajo (salario y prestaciones), aunque esto signifique mejorar los ingresos de los(as) trabajadores(as).

Finalmente, por lo que ya se señaló con anterioridad, la lucha por la vida en el territorio sudpeninsular es la lucha por el agua, mientras que en las diferentes fracciones del capitalismo la disputa por el agua es entre la compañías capitalistas mineras y las compañías capitalistas turística-inmobiliarias; la verdadera disputa tendrá que ser entre su valor de uso y su valor de cambio, es decir, entre la población residente y los desarrollos capitalistas minero y turístico-inmobiliarios.

La Paz, Baja California Sur, diciembre de 2019.

Publicado el 1 enero, 2020 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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