Archivo del Autor: Radio Zapatista Sudcalifornian@

EL CIG Y MARICHUY EN BAJA CALIFORNIA SUR

Por Gilberto Piñeda Bañuelos/Radio Zapatista Sudcaliforniana/RedesCIG

El territorio de la península de Baja California, la California original, fue ocupada hace 11 mil años antes del presente por indígenas cazadores-recolectores-pescadores que ocuparon tanto el territorio peninsular como las mayoría de las grandes islas donde vivieron por miles de años; para el siglo XVI existían más de 40 mil indígenas que habitaban estas tierras pero no habían descubierto la agricultura ni la domesticación de animales; la madre tierra de manera natural les proveía de alimentos.
Al momento de la ocupación española había tres grandes grupos indígena de las tres lenguas madres: pericú, guaycura y cochimí, se puede decir que el primer gran DESPOJO estuvo a cargo de la corona española que al apropiarse de estas tierras, el mundo indígena peninsular firmó su sentencia de muerte; pues para fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX en la media península del sur, el mundo indígena fue exterminado; solo subsistieron algunas comunidades cochimí en el desierto central de la península de la Baja California. Ahora sabemos que hay unas cuantas familias de habla Cochimí en la parte del desierto central en el municipio de Mulegé y en el estado de Baja California.
El capitalismo sudcaliforniano que nació tardíamente en la segunda mitad del siglo XIX con las familias ricas de comerciantes de los puertos de La Paz y San José del Cabo, compartiendo el territorio con las compañías mineras y perleras depredadoras de capital extranjero procedentes de Estados Unidos, Francia e Inglaterra; ahora en el siglo XXI el capitalismo está más fuerte que nunca con sus proyectos capitalistas agroexportadores, comerciales, inmobiliarios, turísticos y mineros. Este es el nuevo capitalismo depredador del siglo XXI en Baja California Sur.
Este sistema capitalista, es el que combate desde abajo y a la izquierda, el CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO y su Vocera María de Jesús Patricio Martínez, MARICHUY, que está recorriendo el país para sentar las bases de una ORGANIZACIÓN autónoma y autogestiva, anticapitalista, más allá del 2018, es un trabajo organizativo de largo aliento, desde las pequeñas acciones antisistémicas que cada persona, cada familia, cada colectivo, vayamos realizando, tratando de no escuchar el canto de sirena del mercado capitalista.
Como si se tratara del capitalismo original, como si fuera una acumulación originaria de capital del siglo XVI y XVII, un rasgo del capitalismo del siglo XXI en Baja California Sur es la apropiación privada capitalista basada en el DESPOJO masivo de los terrenos cercanos a las playas, a las áreas naturales protegidas, a los manantiales y oasis y en los predios urbanos de los sitios históricos de ciudades y pueblos sudcalifornianos. Es en estos lugares donde la apropiación privada del suelo por capitalistas nacionales y extranjeros va creciendo a una velocidad extraordinaria, gracias al DINERO y el PODER de arriba, y estamos a unos cuantos años o décadas de que esto se consume en prácticamente en todo el territorio sudcaliforniano; por eso es que el llamado a la ORGANIZACIÓN que hiciera el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI) en octubre de 2016 a formar un CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO para México y que este nombrara una Vocera como punto de partida para la ORGANIZACIÓN autónoma, autogestiva y anticapitalista más allá del 2018, es ya una realidad que apenas empieza.
La vocera del CONCEJO INDIGENA DE GOBIERNO, MARICHUY, inició su recorrido por el país empezando en el territorio zapatista dentro del Estado de Chiapas recibida por miles de indígenas con pasamontañas y fue acompañada mayoritariamente por miles de mujeres bases de apoyo indígenas, autoridades de las Juntas de Buen Gobierno y de los Municipios Autónomos Rebeldes en los Caracoles Zapatistas; es así que con el esfuerzo económico de muchos pueblos indígenas y de activistas de las Redes de Apoyo al CIG y su Vocera que se han formado en la mayoría de las entidades del país, ha recorrido los estados de Campeche, Yucatán, Tabasco, Oaxaca, Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Hidalgo, Tlaxcala, Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí, Jalisco, Colima, Nayarit, Sinaloa, Sonora; entre otros.
Ahora se encuentra recorriendo la zona metropolitana de la Ciudad de México, así lo difunden los medios alternativos: “Integrantes del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y su vocera María de Jesús Patricio Martínez participarán en diferentes encuentros, mesas de trabajo y actividades culturales en la Ciudad de México para continuar con la difusión de la propuesta del Congreso Nacional Indígena (CNI) y recolectar firmas para la candidatura independiente a la presidencia de Marichuy … Entre las actividades está contemplado el Primer Encuentro de Pueblos Originarios y Comunidades Indígenas del Valle de México con el CIG y su Vocera, este 10 de febrero en San Gregorio Atlapulco, así como el Encuentro de Mujeres del CNI y CIG con las Mujeres que Luchan, programado para el 11 de febrero en las instalaciones del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)…. También se realizarán actividades la explanada del Palacio de Bellas Artes, como la presentación de Marichuy el 11 de febrero y un maratón de poesía el 18 de febrero a las 12 horas. Además, la vocera del CIG se reunirá con estudiantes de la Universidad Iberoamericana, la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana”.
Terminando estas actividades en la ciudad de México, MARICHUY llega a la ciudad de La Paz en la mañana del martes 13 de febrero para tener una reunión de trabajo con las(os) integrantes de la Red Sudcaliforniana de Apoyo al CIG y su Vocera y del Grupo de Apoyo en B.C.Sur al CNI/CIG/Vocera para hacer una reflexión colectiva de lo que significa la participación en el proceso electoral de 2018 pero sobre todo la propuesta de ORGANIZACIÓN para después del 2018, con todo aquellos y aquellas que consideran que vale la pena combatir al sistema capitalista de manera organizada desde abajo y a la izquierda.
Por la tarde, a las 16 horas en la explanada frente al edificio de Humanidades hay un Encuentro con la representación del CONCEJO INDIGENA DE GOBIERNO, donde tomarán la palabra por parte del CIG: MARICHUY, concejala de la comunidad Nahua de Tuxpan Jalisco, Vocera del CIG y aspirante a la candidatura indígena a la presidencia de la República; Lucero Islaba concejala Kumiai de las Juntas de Nejí en Sonora y Francisco Grado concejal Cochimí por la región Mulegé en el desierto central; por parte de las(os)locales darán la bienvenida una compañera de la Red Sudcaliforniana de Apoyo al CIG y su Vocera y otra compañera del Grupo de Apoyo en B.C.Sur al CNI/CIG/Vocera; darán su palabra también una compañera activista contra la minería tóxica, un compañero ex preso político por la lucha que han dado los pescadores contra el proyecto inmobiliario y turístico Tres Santos, un compañero jornalero migrante del valle de Santo Domingo y una compañera representante de las organizaciones indígenas y afrodescendientes. El miércoles 14 de febrero se trasladan al Valle de Vizcaino para realizar un encuentro del CIG con las comunidades indígenas de jornaleros en la plaza de la delegación del Ejido Villa Alberto….

Después del 2018… FALTA LO QUE FALTA.

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[SupGaleano] LA MATRIX Y EL GATO-PERRO, MARICHUY Y LA DEFENSA ZAPATISTA

Foto: Centro de Medios Libres

[Fragmento de la participación de la comisión Sexta del EZLN en el encuentro “Conciencias contra el muro”, CIDECI-UniTierra Chiapas, 28 de diciembre de 2017]

“…imaginemos que tenemos el sueño de cualquier video-adicto: una interfaz cibernética que nos permita, de manera simultánea, tener la perspectiva estratégica, la táctica y la de primera persona. Algo así como una combinación de la estrategia en tiempo real, el role playing, la primera persona o first person shooter, y el otro que no sé cómo se llama pero es como en tercera persona. En fin, si algún día se crea, no olviden mocharse con los derechos por autoría intelectual.

Ahora, supongan ustedes que están encerrados dentro de un cuarto ideal esférico. La superficie interna de la esfera, la que ustedes pueden ver, es una gran pantalla curva, con tecnología 5K, omled o como se diga, y en la que, simultáneamente y con velocidad vertiginosa, se le presentan paquetes informativos. No sólo imágenes, también sonidos, olores, sensaciones táctiles y gustativas. Y, bueno, también, y para no discriminar a los esotéricos, percepciones extrasensoriales.

Usted puede pensar, con un alto grado de certeza, que está en el mundo real, así que usted vive en ese mundo, ahí usted nace, crece, se reproduce, y, dios no lo quiera, pero es una situación hipotética, muere.

Usted es feliz o infeliz ahí. La máquina es tan eficiente que incluso le provee de los parámetros para definir felicidad e infelicidad. Es más, le ofrece también una explicación de ese mundo y, si es de su preferencia, de un mundo espiritual, un consuelo para el día en que, ¿ya dije que dios no le quiera?, usted muera.

Así que usted está ahí, en la máquina que llamaremos, con prudente cálculo empresarial, “la máquina del gato-perro” (todos los derechos reservados).

En eso está, o sea que simulando que vive o viviendo (porque la máquina le da también los criterios para distinguir entre “lo real” de la máquina y “lo virtual” que la misma máquina produce para darle un punto de referencia).

Bueno, supongamos que en una temporalidad cualquiera dentro de la máquina, usted está haciendo lo que se supone que hace. En eso, a saber de dónde, aparece una persona que no tiene nada qué ver con nada. Usted, claro está, es una persona moderna, comprensiva de las limitaciones tecnológicas y atribuye esa irrupción a una irregularidad en el complicado software de la máquina o en su complejo hardware. Usted espera pacientemente a que la irregularidad se solucione, o sea, busca el botón de “reset”, pero la persona sigue ahí y, cuando menos se lo espera, esa persona le dice:

“Un momento, que nadie toque nada, que nadie salga. Ésta es la escena de un crimen”.

Usted duda. No sabe si quejarse en soporte o poner en el microondas un paquete de palomitas de maíz, pues tal vez se trata de un nuevo episodio de “La Ley y el Orden, Unidad de Víctimas Especiales” (música de fondo).

Pero algo no encaja, porque no es la detective que aparece sino otra mujer. Sí, la máquina le ha dado el patrón que indica: “mujer”. Pero la susodicha trae una blusa bordada, su estatura es menor al promedio que la misma máquina le ha inculcado como “estatura promedio”, su tez es de color oscuro, digamos del color de la tierra. La máquina le da la información que tiene: “indígena, o también autodenominada “originaria”, su ubicación geográfica está en la región media de Norteamérica llamada México, nulo o mínimo nivel de estudios escolares, acceso a avances tecnológicos entre 0 y 0,1, monolingüe aunque hay casos en que maneja dos o más idiomas, tasa de mortalidad, muy por encima del promedio, esperanza de vida, muy por debajo del promedio; persistencia cultural, siglos; por lo mismo, edad indefinida.

Con esa información, usted ya empieza a redactar el reporte a soporte, claro, atascándose al mismo tiempo de palomitas, porque tampoco se trata de desperdiciar la salsa Valentina que las cubre:

“Estimados programadores, les ruego que solucionen este desperfecto. Porque no es posible que uno, una, unoa, esté aquí cumpliendo a cabalidad las funciones que me han sido asignadas, y de pronto aparezca algo tan premoderno. Apúrense porque está por empezar la nueva temporada de “A la derecha, el mejor de los mundos posibles” y ya están los promocionales. Firma”

La irrupción femenina en cuestión tiene el mal gusto de cambiar el chiste de moda de “vengo del futuro y…” seguido de algo ingenioso. Oh, no preocupar, la máquina también le dice qué es y que no es “ingenioso”. Porque la, digamos, mujer originaria dice ahora: “vengo del pasado y esta película no es una película y ya la vi”. Entonces usted se percata que la mujer no está sola, hay otras que se le parecen, aunque ahora que le obligan a mirarlas ve que son iguales pero diferentes. Hay también hombres, varones pues. Y no faltan quienes no son ni una ni otro.

Sin respetar la programación, esos seres extraños, anacrónicos y, no sobra decirlo, irreverentes, empiezan a husmear y hasta hay quien ha sacado, a saber de dónde, una lupa. Usted está a punto de aplaudir, porque piensa que la máquina se ha actualizado y ahora puede producir una realidad virtual dentro de la realidad virtual, pero la mujer que ahora la máquina etiqueta como “indígena” sin matiz alguno, le estudia a usted detalladamente. Claro que tiene usted razón en sentirse incómodo cuando, después de ponerle la lupa sobre los ojos, ella sentencia: “Otra víctima, que la anote el equipo de relatorías”.

“Sí, tienen un equipo de relatoría, lo que sugiere algún tipo de forma organizativa no catalogada”, le dice a usted la máquina, un poco para hacerse útil y otro poco para darse tiempo a auto revisar su programación.

El grupo de indígenas que, ahora usted se percata, son una minoría pero hacen bulla como si fueran mayoría, se reúne para deliberar y, después de un tiempo que la máquina no puede contabilizar u ofrecer un parámetro de comparación, decretan:

“Aquí está todo: la víctima, el asesino, el arma homicida y la escena del crimen”

Entonces usted se da cuenta de que la pantalla esférica más bien semeja un muro cóncavo, y ve, no sin alarmarse, a una niña, acompañada con un ser extraño que la máquina es incapaz de etiquetar y se conforma con “gato-perro; ser mitológico de origen desconocido; no hay ningún dato que confirme su existencia real, o sea virtual, pero real en la máquina, o sea, usted me entiende ¿no?, bueno, depende; hábitat probable: montañas del sureste mexicano”. Cfr: “Habrá una vez”, ediciones en español, italiano, inglés, griego, alemán, portugués, etc”

Bueno, lo que le alarma es que la niña y el así catalogado como “gato-perro” están señalando una grieta en la máquina, o sea en la esfera, o sea en el muro.

Ahora usted duda, algo que la máquina siempre le ha evitado hasta ahora, entre ir a revisar las condiciones de garantía o correr a asomarse a la grieta.

Porque resulta que la grieta, su posibilidad, cuestiona no sólo la programación de la máquina, sino su existencia misma.

Entonces usted siente que está prisionero en la misma paradoja que el gato de Schrodinger

La máquina lo enlaza velozmente a Wikipedia y ahí usted lee:

Erwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Al terminar el tiempo establecido, la probabilidad de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor.”

Claro, usted ya no sigue a las partes ésas de mecánica cuántica, porque siente un ligero temblor recorrerle el cuerpo.

“Terror” le dice la máquina para que usted identifique esa sensación. Porque la máquina ya tenía etiquetada esa percepción sensorial, pero siempre, al menos hasta ahora, se la había presentado como ajena: el terror siempre había estado en lo otro.

Todas las evidencias, todo lo sólido que le daba a usted certezas, valores, razonamiento, juicio, se empiezan a desvanecer.

No sabe si está vivo o muerto, hay un 50% de probabilidades de una cosa u otra, y usted se estremece, pero no porque está a punto de averiguar su condición existencial, sino porque la pregunta que plantea la grieta, como quien dice le mueve el tapete:

“¿Otro mundo es posible?”

“Es”, le responde la niña que ahora trae bajo un brazo un balón y, sobre la cabeza, algo que podría ser un gato… o un perro.

Usted, claro, es una persona con conocimientos y se auto aplica la “navaja de Ockham” interpretada como que la explicación más sencilla es probablemente la más correcta. Entonces se dice a sí mismo, misma, mismoa: “estoy soñando”

Mientras decide si está en un sueño o en una pesadilla, ¿qué hace usted? ¿se asoma a la grieta o sigue haciendo lo que estaba haciendo cuando esa bulla irreverente e insumisa apareció?

Para esto lo que originalmente era un grupo de indígenas, ahora es un colectivo más amplio: hay personas de todos los colores, hay quien empuña un martillo y sonríe cómplice cuando se dirige al muro donde, oh, oh, parece que quieren agrandar la grieta.

Y allá hay quien danza, y quien pinta, y quien imagina un encuadre para la toma, y quien escribe apresuradamente, y más allá cantan, y hay quien está sopesando un microscopio para ver si lo arroja al muro esférico o es mejor el bisturí que algo habrá de hacerle a la grieta.

Y, un momento, ¿de dónde salió esa marimba?

Y ya están jugando fútbol y la niña, que para ahorrarse explicaciones, se colgado un gafete que reza: “Defensa Zapatista” le pregunta a usted que cómo se llama, y usted entiende entonces que no le está pidiendo su nombre-nombre, sino su posición para un supuesto equipo que no acaba por completarse.

Y usted siente ya que el terror se ha apoderado de todo su ser, porque ha intuido que la niña en realidad le está preguntando:

 

“¿Y tú qué?”

 

Desde el CIDECI-UniTierra, Chiapas.

SupGaleano.

México, diciembre del 2017.

 

Texto Completo: ENLACE ZAPATISTA

[SupGaleano] TRUMP, LA NAVAJA DE OCKHAM, EL GATO DE SCHRODINGER Y EL GATO-PERRO.

Foto: semillita zapatista

28 de diciembre del 2017.

De nuevo buenos días, tardes, noches, madrugadas.

Tal vez alguna, alguno, algunoa, recuerde que el difunto SupMarcos insistía en que el sistema capitalista no podía ser entendido sin el concepto de guerra. Claro, suponiendo que sea un concepto. Decía él que la guerra era el motor que había permitido, primero, la expansión del capitalismo, y luego su consolidación como sistema mundial, además de recurrir a ella para hacer frente a sus recurrentes y profundas crisis.

Oh, lo sé, qué otra cosa podría esperarse de un soldado. Pero debo señalar, a modo desagravio, que él no limitaba la guerra a la guerra militar. Tal vez una relectura de la correspondencia que mantuvo con Don Luis Villoro Toranzo en el año del 2010 y que fue hecha pública a inicios del 2011, podría ayudarnos a entender eso. En la primera de esas misivas públicas, se desmenuza la aparente ineficacia de la llamada “guerra contra el narcotráfico” iniciada por el aficionado a los videojuegos bélicos, Felipe Calderón Hinojosa. Y digo “aparente ineficacia” porque, en efecto, a la vista de los resultados, fue y es ineficaz para combatir al crimen organizado, pero fue efectiva para poner a los militares a gobernar de facto en varias regiones del país llamado “México”.

Lo traigo a colación porque, a diferencia del difunto, a mi entender el capitalismo puede ser estudiado como un crimen.

El abordarlo así nos demandaría el conocimiento científico de materias que podrían aparecer lejanas de lo que tradicionalmente se conoce como “ciencias sociales”.

En fin, cataloguen ustedes a su gusto esta desviación teórica, tal vez producto de un inconcluso curso, por correspondencia, de detective privado, en aquella lejana época en que el correo no se refería a cuentas electrónicas y nicknames, y que, cuando se ponía la dirección, se ponía la zona postal y no la I.P. o protocolo de internet; época en que se podía estudiar, también por correspondencia, desde un curso de cerrajería hasta uno de piloto aviador, pasando, claro está, por “cómo tener un cuerpo como el de Charles Atlas sin necesidad de ir al gimnasio y en sólo unas semanas”, el cual no me fue necesario cursar porque son evidentes mis hermosas y bien torneadas piernas (arrrrrroz con leche).

En fin, pónganme en el archivo de alguno de los “ismos” que esté a la mano en las redes sociales, y eviten concluir que las ciencias sociales seguirán incompletas mientras no incluyan la criminología entre sus herramientas, además de, puesto que de un crimen se trata, la llamada ciencia forense.

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Pero sigo hablando de un crimen. Un crimen que es explicado desde diferentes perspectivas.

Tomemos un ejemplo reciente: los temblores y las consecuentes desgracias.

Podríamos preguntar sobre las condiciones de las construcciones. Suponemos que hubo y hay un estudio científico del subsuelo, cálculos de resistencia de materiales, y cosas así. Quienes han hecho de la ciencia su vocación, profesión y vida, pueden decirnos que así es. Que las ciencias nos pueden dar los elementos para evitar o al menos reducir el riesgo de que los edificios colapsen.

Es decir, en una zona sísmica y con antecedentes de terremotos, sería de esperar que los edificios se construyeran tomando en cuenta eso. Quiero decir, no sería nada serio que se hiciera una construcción y se rezara luego porque no ocurrieran temblores que la echaran abajo.

No sé, tal vez los científicos podrían responder la pregunta clave, que no es, por cierto, por qué hay temblores, sino por qué mueren personas bajo los escombros de edificios que debieron ser levantados para resistir temblores.

Pero, según los análisis en boga, todo depende.

Así que, como dijo ese neo filósofo de la ciencia, el “intelectualmente formidable” (según la prensa que lo hizo suyo), el ciudadano sin partido José Antonio Meade Kuribreña, vamos “a movernos en un esquema en el que la pregunta no sea válida”. Es decir, no vamos a preguntar quiénes son los responsables, por comisión o por omisión, de que esos edificios se derrumbaran y murieran cientos de personas. No, lo que vamos a preguntar es por qué tembló. Entonces estaremos así, siempre siguiendo a ese intelectual orgánico posmoderno, en otra pregunta: ¿Por qué ocurren los temblores o sismos o como se le diga a cuando el suelo abandona su aparente resignación y se mueve?

No, si usted espera una explicación científica, espera en vano. Las explicaciones valederas son las que tienen más followers, escuchas, simpatizantes y militantes. Hace ya tiempo que la ciencia pierde todos los concursos de popularidad.

Entonces, depende de en qué esquema se den esas explicaciones.

Vayamos a una de ellas, la del señor Alberto Villasana, quien se define a sí mismo, con una modestia ejemplar, como “Teólogo católico, Filósofo, Analista internacional. Experto en relaciones Iglesia-Estado. Autor de 12 libros. 3 veces Premio Nacional de Periodismo”, lo que ratificarían, con la fe por delante, sus 15,6 mil seguidores en twiter.

No se rían, esa cantidad supera con mucho la de asistentes, participantes y escuchas en este encuentro.

Respecto al terremoto del 19 de septiembre del 2017, el ilustre e ilustrado Villasana escribió: “Este es sin duda un aviso de Dios, una gracia muy especial a México, para prepararnos a todo lo que se viene…“.

¿Qué cómo lo supo? Bueno, resulta que Villasana asegura que en el momento del temblor, se estaba celebrando un exorcismo a alguien poseído por 4 demonios. “Durante el exorcismo, los infestadores declararon que el terremoto del 19 de septiembre es parte de los avisos de Dios antes del gran castigo“, publicó en su artículo. Además de los temblores, habría huracanes y erupciones volcánicas. Según el teólogo. estos castigos serían “por haberse aprobado el aborto en la misma ciudad donde la Madre de Dios se apareció en 1531“. De acuerdo a Villasana, el sismo, bajo esos argumentos, sería un aviso para los mexicanos. En su cuenta de Twitter, publicó la imagen de los escombros del monumento a la Virgen: “Colapsó el monumento a la madre Significativo: en la ciudad donde aprobaron el aborto”.

A pesar de su sapiencia indiscutible, Villasana no es original. En noviembre del 2016, los diarios italianos señalaron que el sacerdote Giovanni Cavalcoli, quien es conocido por su carrera como teólogo, hizo las siguientes declaraciones el domingo 30 de octubre, el mismo día que un sismo de magnitud 6,5 sacudió la región central de Umbría: las sacudidas sísmicas son un “castigo divino por la ofensa a la familia y a la dignidad del matrimonio, sobre todo por culpa de las uniones civiles homosexuales”.

El esquema del cual depende esta explicación, tiene más seguidores:

Hace apenas unas semanas, en este diciembre del 2017, el cardenal emérito Juan Sandoval Iñíguez responsabilizó a las mujeres y a loas otroas de la violencia del crimen organizado y de los terremotos e inundaciones.

Como tribuna de explicación tan científica, Sandoval Iñíguez, convocó a un llamado “Gran Acto de Desagravio” que, por lo que entendí, es como un encuentro de Inconsciencias por la Deidad, pero con más poder de convocatoria que éste en el que nos encontramos. El evento fue en el llamado Estadio Azul, en la Ciudad de México, que, dicho sea de paso, tiene mejor ubicación que el CIDECI.

Para no variar, hubo también ahí encapuchados. Pero, a diferencia de quienes nos convocan, que se dedican a mal hablar del capitalismo, los encapuchados de Sandoval Iñíguez se flagelaron hasta sangrar. O sea que ésos sí son azotes y no los existenciales que se aglomeran en las redes sociales.

Entre azote y azote, pero cuidando que no lo salpicara la sangre, el cardenal emérito declaró que el derecho a decidir y la diversidad sexual son pecados, y que la violencia del narcotráfico y los temblores son el castigo a esos pecados: “Señor y Dios nuestro, antes de que venga un castigo mayor, nos mandas castigos temporales o correcciones paternas por medio de la naturaleza que es obra tuya y está gobernada por tu providencia. ¿Serán pura casualidad dos 19 de septiembre en esta ciudad?”.

El evento “Gran Acto de Desagravio” fue convocado por una especie de asociación que bien podría llamarse “Llegó la hora de que se marchiten loas pecadoroas”. O sea que como quien dice: la contra de quienes apoyan al Concejo Indígena de Gobierno y a su vocera.

Por ahí leí que, entre quienes convocaron, hay “figuras públicas”, dicen, como Esteban Arce, Manuel Capetillo y Alejandra Rojas. Ignoro qué tan públicas sean estas personas, sólo sé que la señora madre de Esteban Arce debe ser muy recordada entre la comunidad de otroas.

En el acto, que ahora lo sabemos, no era para exorcizar al equipo de fútbol que tiene como sede ese estadio (ni modos, “todo cruz azul pasado fue mejor”), el neocientífico Sandoval Iníguez declamó: “Este es un acto de desagravio, en el que venimos a hacer una confesión de culpa, a reconocer nuestros pecados delante del Señor y a pedirle misericordia y perdón. Venimos a decirle: Señor, hemos pecado contra ti y cometido la maldad que aborreces; perdona a tu pueblo y aparta de nosotros el castigo que merecemos. Hemos pecado contra ti, ante todo con el crimen más tremendo, más grave y más cruel, el del aborto practicado a lo largo y ancho de nuestra patria, a veces con el consentimiento de leyes inicuas y en ocasiones ocultamente, furtivamente, pero siempre con crueldad, alevosía y ventaja contra el inocente, el indefenso.”

Según reportes de prensa, muy cerca de donde se azotaban las “hermandades de penitentes encruzados y flagelantes de Taxco” (así se autodenominan), se recolectaban firmas para apoyar a la expanista Margarita Zavala en su proyecto de ser candidata independiente a la presidencia de la república.

A contra corriente, y en un esquema diferente, respecto a las desgracias naturales recientes, el Papa Francisco señaló: “Yo pienso que a México el Diablo lo castiga con mucha bronca porque el Diablo no le perdona a México que ella (señalando una imagen de la Virgen de Guadalupe) haya mostrado ahí a su hijo. Es una interpretación mía. O sea, México es privilegiado en el martirio por haber reconocido, defendido a su madre“.

Así que ahí tienen: castigo divino o castigo diabólico. Elija usted su esquema de explicación de una realidad.

“Son meras opiniones”, dirán ustedes o los influencers más cercanos a su ancho de banda.

Ok, ok, ok. Pero el problema es que se toman decisiones en base a esas opiniones: hay quien pide perdón divino o abraza el dolor como martirio privilegiado… y hay quien se organiza para demandar verdad y justicia.

No voy a hacer leña de la pesada cruz que carga la señora Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón (a la que irrespetuosamente y lejos de toda corrección política, las zapatistas llaman “la Calderona”, y de quienes yo, que siempre he brillado por mi buena educación y por ser políticamente correcto, me deslindo).

Y aclaro que señalo que es “Gómez del Campo” para traerles a la memoria el asesinato de los infantes de la Guardería ABC, ocurrido el 5 de junio del 2009 en el estado de Sonora, y que estaba manejado, entre otras personas, por Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, exonerada por ser pariente de la Calderona. La memoria de ese crimen no se apaga, gracias a que sus familiares siguen exigiendo verdad y justicia.

Y la nombro como “de Calderón”, porque referirla con su apellido de soltera sería señalar que vive en amasiato con el psicópata. Y, hasta donde mis limitados estudios de derecho canónico lo permiten, el amasiato es pecado. Ergo, eso nos traería más terremotos para castigarnos por culpa de quienes firman apoyando su candidatura.

En cambio, haré una breve referencia al principal saboteador de su carrera política, (su concubino, si hacemos caso a quienes se enfurecen por nombrarla por el que es su apellido según las leyes católicas, apostólicas y romanas), Felipe Calderón Hinojosa.

El señor Calderón Hinojosa era, hace 10 años, titular del poder ejecutivo federal en México. “Presidente”, creo que le decían. Bueno, hace 10 años, en ocasión de las inundaciones que azolaron el estado de Tabasco, el entonces mando supremo del ejército, fuerza aérea y la marina, declaró que la responsabilidad de que más de 125 mil personas hubieran perdido sus casas y tuvieran que refugiarse en albergues, era… de la luna y de un frente frío.

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El Partido Acción Nacional compite con el Partido Revolucionario Institucional, no sólo por el ridículo en el que recaen sus pre-candidatos. No, el Partido Acción Nacional, ahora con el lastre llamado Partido de la Revolución Democrática, también le disputa al PRI la complicidad en el crimen.

Si usted nota en la mirada de Ricardo Anaya, pre-candidato del PAN-PRD-MC, un brillo demente. no lo atribuya a una posible afectación en la zona del cerebro responsable de la decencia (claro, si es que la hay). Es producto de una formación partidaria de cuadros dirigentes. Ricardo Anaya forma parte de esa generación de cuadros partidarios que crecieron como tales en medio de la corrupción, el cinismo, la traición, el fanatismo, la intolerancia, la soberbia, el nepotismo, la ignorancia, el cretinismo… ok, creo que estoy describiendo a más de un pre-candidato, pero ahora me estoy refiriendo al de la alianza del PAN, PRD y MC llamada “Por México, al frente”… y, bueno, al frente hay un abismo. Así que ahí lo vean.

Junto a Acteal y Ayotzinapa, otro nombre nos remite al crimen impune: la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, México.

Y en el sexenio de ese consistente pensador que se llama Vicente Fox, PRI. PAN y PRD se aliaron para el crimen llamado “Atenco”, en mayo del 2006, que incluyó, además del asesinato, la agresión sexual contra mujeres.

Así, todo parece indicar que el gran elector, que ciertamente no necesita del Instituto Nacional Electoral, demanda pruebas de criminalidad para decidirse. En su altar, estas propuestas partidarias ofrendan la sangre de mujeres, de niños, de jóvenes, de ancianos… y de otroas.

Y para confirmarlo, propuestas políticas de la derecha más rancia arriban a los distintos puestos de sicarios que el sistema político mundial oferta periódicamente.

Aunque hay ejemplos en Argentina, Chile, Brasil, el Reino Unido, el Estado Español, Israel, Honduras, Nicaragua, Rusia, y agregue usted la geografía que se le antoje, hay uno que sintetiza los aciagos tiempos por venir: Ronaldo Trump.

Además de su innegable habilidad y sapiencia para manejar su cuenta de twiter, Ronaldo Trump ha definido con diáfana claridad a la víctima a inmolar: mujeres, otroas, infantes, migrantes, el medio ambiente, y pudiera seguir detallando especificidades pero, al final, usted llegará a la misma conclusión que yo: la víctima es el planeta entero, incluida la humanidad que lo habita.

Aunque Ronaldo ha dado muestras de serios problema mentales, ha resuelto la ecuación básica que todo gobernante debe afrontar: ¿qué debo hacer para seguir en el Poder? Ockham le ha sido de utilidad y ha optado por la respuesta más sencilla: una guerra.

Para conseguir una guerra propone muros, cambios de embajadas, provoca incidentes diplomáticos y así suplica, implora: “¡dadme un guerra!, os lo pido. Donde sea, no importa. Y mientras más grande, mejor” Y entonces, remontándose siglos atrás, Ronaldo Trump toma la lira de Nerón y canta: “No queremos pelear, pero por Jingo, si lo hacemos, tenemos las naves, tenemos los hombres, también el dinero”

Sí, una guerra. O un crimen, depende.

Guerra o crimen, una desgracia como nunca antes en la historia de la humanidad.

Como si el mundo tal y como lo conocemos se derrumbara.

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Y ya que nos hemos referido a los videojuegos, imaginemos que tenemos el sueño de cualquier video-adicto: una interfaz cibernética que nos permita, de manera simultánea, tener la perspectiva estratégica, la táctica y la de primera persona. Algo así como una combinación de la estrategia en tiempo real, el role playing, la primera persona o first person shooter, y el otro que no sé cómo se llama pero es como en tercera persona. En fin, si algún día se crea, no olviden mocharse con los derechos por autoría intelectual.

Ahora, supongan ustedes que están encerrados dentro de un cuarto ideal esférico. La superficie interna de la esfera, la que ustedes pueden ver, es una gran pantalla curva, con tecnología 5K, omled o como se diga, y en la que, simultáneamente y con velocidad vertiginosa, se le presentan paquetes informativos. No sólo imágenes, también sonidos, olores, sensaciones táctiles y gustativas. Y, bueno, también, y para no discriminar a los esotéricos, percepciones extrasensoriales.

Usted puede pensar, con un alto grado de certeza, que está en el mundo real, así que usted vive en ese mundo, ahí usted nace, crece, se reproduce, y, dios no lo quiera, pero es una situación hipotética, muere.

Usted es feliz o infeliz ahí. La máquina es tan eficiente que incluso le provee de los parámetros para definir felicidad e infelicidad. Es más, le ofrece también una explicación de ese mundo y, si es de su preferencia, de un mundo espiritual, un consuelo para el día en que, ¿ya dije que dios no le quiera?, usted muera.

Así que usted está ahí, en la máquina que llamaremos, con prudente cálculo empresarial, “la máquina del gato-perro” (todos los derechos reservados).

En eso está, o sea que simulando que vive o viviendo (porque la máquina le da también los criterios para distinguir entre “lo real” de la máquina y “lo virtual” que la misma máquina produce para darle un punto de referencia).

Bueno, supongamos que en una temporalidad cualquiera dentro de la máquina, usted está haciendo lo que se supone que hace. En eso, a saber de dónde, aparece una persona que no tiene nada qué ver con nada. Usted, claro está, es una persona moderna, comprensiva de las limitaciones tecnológicas y atribuye esa irrupción a una irregularidad en el complicado software de la máquina o en su complejo hardware. Usted espera pacientemente a que la irregularidad se solucione, o sea, busca el botón de “reset”, pero la persona sigue ahí y, cuando menos se lo espera, esa persona le dice:

“Un momento, que nadie toque nada, que nadie salga. Ésta es la escena de un crimen”.

Usted duda. No sabe si quejarse en soporte o poner en el microondas un paquete de palomitas de maíz, pues tal vez se trata de un nuevo episodio de “La Ley y el Orden, Unidad de Víctimas Especiales” (música de fondo).

Pero algo no encaja, porque no es la detective que aparece sino otra mujer. Sí, la máquina le ha dado el patrón que indica: “mujer”. Pero la susodicha trae una blusa bordada, su estatura es menor al promedio que la misma máquina le ha inculcado como “estatura promedio”, su tez es de color oscuro, digamos del color de la tierra. La máquina le da la información que tiene: “indígena, o también autodenominada “originaria”, su ubicación geográfica está en la región media de Norteamérica llamada México, nulo o mínimo nivel de estudios escolares, acceso a avances tecnológicos entre 0 y 0,1, monolingüe aunque hay casos en que maneja dos o más idiomas, tasa de mortalidad, muy por encima del promedio, esperanza de vida, muy por debajo del promedio; persistencia cultural, siglos; por lo mismo, edad indefinida.

Con esa información, usted ya empieza a redactar el reporte a soporte, claro, atascándose al mismo tiempo de palomitas, porque tampoco se trata de desperdiciar la salsa Valentina que las cubre:

“Estimados programadores, les ruego que solucionen este desperfecto. Porque no es posible que uno, una, unoa, esté aquí cumpliendo a cabalidad las funciones que me han sido asignadas, y de pronto aparezca algo tan premoderno. Apúrense porque está por empezar la nueva temporada de “A la derecha, el mejor de los mundos posibles” y ya están los promocionales. Firma”

La irrupción femenina en cuestión tiene el mal gusto de cambiar el chiste de moda de “vengo del futuro y…” seguido de algo ingenioso. Oh, no preocupar, la máquina también le dice qué es y que no es “ingenioso”. Porque la, digamos, mujer originaria dice ahora: “vengo del pasado y esta película no es una película y ya la vi”. Entonces usted se percata que la mujer no está sola, hay otras que se le parecen, aunque ahora que le obligan a mirarlas ve que son iguales pero diferentes. Hay también hombres, varones pues. Y no faltan quienes no son ni una ni otro.

Sin respetar la programación, esos seres extraños, anacrónicos y, no sobra decirlo, irreverentes, empiezan a husmear y hasta hay quien ha sacado, a saber de dónde, una lupa. Usted está a punto de aplaudir, porque piensa que la máquina se ha actualizado y ahora puede producir una realidad virtual dentro de la realidad virtual, pero la mujer que ahora la máquina etiqueta como “indígena” sin matiz alguno, le estudia a usted detalladamente. Claro que tiene usted razón en sentirse incómodo cuando, después de ponerle la lupa sobre los ojos, ella sentencia: “Otra víctima, que la anote el equipo de relatorías”.

“Sí, tienen un equipo de relatoría, lo que sugiere algún tipo de forma organizativa no catalogada”, le dice a usted la máquina, un poco para hacerse útil y otro poco para darse tiempo a auto revisar su programación.

El grupo de indígenas que, ahora usted se percata, son una minoría pero hacen bulla como si fueran mayoría, se reúne para deliberar y, después de un tiempo que la máquina no puede contabilizar u ofrecer un parámetro de comparación, decretan:

“Aquí está todo: la víctima, el asesino, el arma homicida y la escena del crimen”

Entonces usted se da cuenta de que la pantalla esférica más bien semeja un muro cóncavo, y ve, no sin alarmarse, a una niña, acompañada con un ser extraño que la máquina es incapaz de etiquetar y se conforma con “gato-perro; ser mitológico de origen desconocido; no hay ningún dato que confirme su existencia real, o sea virtual, pero real en la máquina, o sea, usted me entiende ¿no?, bueno, depende; hábitat probable: montañas del sureste mexicano”. Cfr: “Habrá una vez”, ediciones en español, italiano, inglés, griego, alemán, portugués, etc”

Bueno, lo que le alarma es que la niña y el así catalogado como “gato-perro” están señalando una grieta en la máquina, o sea en la esfera, o sea en el muro.

Ahora usted duda, algo que la máquina siempre le ha evitado hasta ahora, entre ir a revisar las condiciones de garantía o correr a asomarse a la grieta.

Porque resulta que la grieta, su posibilidad, cuestiona no sólo la programación de la máquina, sino su existencia misma.

Entonces usted siente que está prisionero en la misma paradoja que el gato de Schrodinger

La máquina lo enlaza velozmente a Wikipedia y ahí usted lee:

Erwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Al terminar el tiempo establecido, la probabilidad de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor.”

Claro, usted ya no sigue a las partes ésas de mecánica cuántica, porque siente un ligero temblor recorrerle el cuerpo.

“Terror” le dice la máquina para que usted identifique esa sensación. Porque la máquina ya tenía etiquetada esa percepción sensorial, pero siempre, al menos hasta ahora, se la había presentado como ajena: el terror siempre había estado en lo otro.

Todas las evidencias, todo lo sólido que le daba a usted certezas, valores, razonamiento, juicio, se empiezan a desvanecer.

No sabe si está vivo o muerto, hay un 50% de probabilidades de una cosa u otra, y usted se estremece, pero no porque está a punto de averiguar su condición existencial, sino porque la pregunta que plantea la grieta, como quien dice le mueve el tapete:

“¿Otro mundo es posible?”

“Es”, le responde la niña que ahora trae bajo un brazo un balón y, sobre la cabeza, algo que podría ser un gato… o un perro.

Usted, claro, es una persona con conocimientos y se auto aplica la “navaja de Ockham” interpretada como que la explicación más sencilla es probablemente la más correcta. Entonces se dice a sí mismo, misma, mismoa: “estoy soñando”

Mientras decide si está en un sueño o en una pesadilla, ¿qué hace usted? ¿se asoma a la grieta o sigue haciendo lo que estaba haciendo cuando esa bulla irreverente e insumisa apareció?

Para esto lo que originalmente era un grupo de indígenas, ahora es un colectivo más amplio: hay personas de todos los colores, hay quien empuña un martillo y sonríe cómplice cuando se dirige al muro donde, oh, oh, parece que quieren agrandar la grieta.

Y allá hay quien danza, y quien pinta, y quien imagina un encuadre para la toma, y quien escribe apresuradamente, y más allá cantan, y hay quien está sopesando un microscopio para ver si lo arroja al muro esférico o es mejor el bisturí que algo habrá de hacerle a la grieta.

Y, un momento, ¿de dónde salió esa marimba?

Y ya están jugando fútbol y la niña, que para ahorrarse explicaciones, se colgado un gafete que reza: “Defensa Zapatista” le pregunta a usted que cómo se llama, y usted entiende entonces que no le está pidiendo su nombre-nombre, sino su posición para un supuesto equipo que no acaba por completarse.

Y usted siente ya que el terror se ha apoderado de todo su ser, porque ha intuido que la niña en realidad le está preguntando:

“¿Y tú qué?”

 

Desde el CIDECI-UniTierra, Chiapas.

SupGaleano.

México, diciembre del 2017.

 

DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO:

EL MISTERIOSO CASO DE LAS MANTECADAS DESAPARECIDAS.

Elías Contreras es un compañero zapatista que tiene el trabajo de comisión de investigación, un detective pues. O sea que es como un vigía. Elías Contreras está finado, al igual que el Supmarcos y trabajaban juntos en eso de buscar al mal y al malo. Elías ahora trabaja a veces con el SupMoy, aunque cada tanto se platica con el SupGaleano.

Este breve resumen debe servirles para entender lo que ocurrió una tarde de este diciembre en la Comandancia General del EZLN, a donde el Subcomandante Insurgente Moisés citó al mentado Elías Contreras.

Elías”, dijo el SupMoy después de responder el saludo militar del comisión de investigación, “hay un problema”.

Elías Contreras no dijo nada, sólo sacó un poco de doblador y unas briznas de tabaco, y se dedicó a forjar un cigarrillo mientras escuchaba al SupMoy:

Es en la tienda cooperativa de la región. Dicen que faltan unas mercancías, que se desaparecieron. Me pidieron si alguien podía apoyar. ¿Te encargas?

Elías Contreras sólo emitió un sonido como “mmh”, y salió sin decir palabra alguna.

El encargado de la tienda saludó a Elías apenas con un gesto, estaba haciendo la cuenta del mes.

¿Qué fue lo que se despareció pues?”, preguntó Elias mientras miraba distraído los Dvd que estaban a la venta, la mayoría de ellos con el sello de “Los Tercios Compas”.

Las mantecadas”, dijo el encargado sin despegar la vista del cuaderno donde sufría con las cuentas.

“¿Y cómo sabes que faltan?”, pregunta Elías mientras revisa el estante.

Porque ésas nadie las compra, siempre estaban ahí, de balde pues

“¿Y si nadie las compra cuál es el problema?”

La comisión de vigilancia”, suspiró resignado el encargado, “tiene que estar cabal la cuenta, si no, pues hay que reponer o castigo

Elías Contreras dio un resoplido y se inclinó a recoger unas hilachas de tabaco negro al pie del mostrador.

Se marchó.

Sup”, dijo cuando estaba ya en la puerta de la champa del SupGaleano.

Elías”, respondió el Sup sin apartar la vista de una pantalla cableada a una vieja computadora laptop.

Se jodió”, quiso aclarar el Sup, “la pantalla se quebró, pero el procesador y lo demás está bien, así que la conecté a este monitor. Apenas le adapté el teclado, pero el ratón no lo encuentro

Giró en su silla de ruedas y miró a Elías.

Las mantecadas”, dijo el comisión de investigación.

Ya no hay”, dijo el Sup, “se las comieron Defensa Zapatista y su perro… o gato… o lo que sea”.

“Pero tengo algo de pan de pinole que hicieron los insurgentes. ¿Que cómo sé que lo hicieron los insurgentes? Pues porque sí levantó, cuando lo hacen las insurgentas queda aplastado.”

Elías se forjó un cigarrillo y le pasó al Sup los fósforos para la pipa.

¿Y ahora?”, preguntó el SupGaleano después de esperar a que Elías Contreras encendiera su cigarro.

Pues te van a poner a hacer las cuentas del tiendero. Claro, además de reponer la paga. Pero no vine a eso. Hay un pensamiento que quiero platicarte…

Algunas horas después, Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, salió de la champa del SupGaleano y se detuvo un momento a ver la tarde rendida ya a las sombras de la noche.

Con el focador alumbró el camino hasta la comandancia general del ezetaelene. Ya en la puerta, sin entrar, saludó y dijo: “El Sup, unas mantecadas

El SupMoy se sonrío y dijo para sí: “Bueno, alguien tenía que hacer esas cuentas”.

En la asamblea general al SupGaleano no le fue mal, pero tampoco bien. Después de “autocriticarlo” por comer comida chatarra y no alimentarse bien (le dijeron que son mejores las mantecadas que hacen en la panadería del CIDECI), las autoridades le dieron el peor castigo que hay actualmente en esa comunidad: hacer las cuentas de las cooperativas.

El Sup encendió la pipa al salir de la asamblea y, mientras se dirigía a la cooperativa “Como mujeres que somos”, se dijo a sí mismo: “bueno, pudo ser peor, en otros tiempos me hubieran puesto a limpiar potrero”.

Hizo las cuentas rápidamente, no porque supiera matemáticas, sino porque las hizo con el celular que tomó “prestado” de la comandancia cuando el SupMoy lo llamó para regañarlo. Tampoco era un gran celular, era uno de esos de “gama baja” que no servía para capturar las firmas que el INE del primer mundo ponía como requisitos a aspirantes a candidatas del tercer mundo, pero la calculadora sí jalaba para sumas y restas.

Encontró a Elías al pie de la Ceiba, tal y como habían quedado.

Los olores de ambos tabacos se entremezclaban con los silencios. Diálogo entre difuntos, diálogo sordomudo.

Ninguno de los dos recuerda quién preguntó: “¿Cuánto tiempo?”, pero saben que ambos respondieron al unísono: “poco, muy poco”.

Doy fe:

El gato-perro.

Fuente: ENLACE ZAPATISTA

 

[SupGaleano] “DEPENDE”, participación de la Comisión Sexta del día 27 de diciembre de 2017 en el ConCiencias por la Humanidad.

Foto: Radio Pozol 2017

DEPENDE…

27 de diciembre del 2017.

Buenos días, tardes, noches, madrugadas.

Queremos agradecerles a quienes asisten, sea aquí en el CIDECI, sea a la distancia en geografía y calendario, a este segundo Encuentro de ConCiencias por la Humanidad, cuyo tema central, se supone, es “las ciencias frente al muro”.

Celebramos que hayan decidido participar, sea como ponentes o como escuchas y videntes,

Mi nombre es SupGaleano y ahora no voy a hablarles de ciencia, ni de arte, ni de política, ni les voy a contar un cuento.

En cambio, quiero hablarles de un crimen y de sus posibles análisis o explicaciones.

Y no un crimen cualquiera, sino un crimen que rompe los calendarios y redefine el tiempo; que amalgama al criminal y a la víctima con la escena del crimen.

Un crimen, digo.  Pero… ¿Un crimen en curso?  ¿Uno ya perpetrado?  ¿Uno por cometerse?  ¿Y quién es la víctima?  ¿Quién el criminal?  ¿Cuál es la escena del crimen?

Tal vez alguna, alguno, algunoa, esté de acuerdo conmigo que los crímenes son ya parte de la realidad que se padece en México, y en cualquier parte del mundo.

Crímenes de género o feminicidios, de homofobia, racistas, laborales, ideológicos, religiosos, por la edad, por la apariencia, por negocios, por omisión, por el color, y así.

En resumen: un territorio anegado en sangre.  Tanta, que las víctimas ya no tienen nombre, son sólo números, índices estadísticos, notas de interiores o de relleno en los medios de comunicación.  Incluso cuando la sangre es de quienes, como ell@s, trabajan de comunicadores,

Miles de crímenes con minúsculas, que se alimentan de un crimen mayor,

La aberración es tan grande, que los deudos de las víctimas tienen que luchar ya no por la vida de sus ausentes, sino porque no mueran dos veces: una de muerte mortal y la otra de muerte de memoria.

Para no ir muy lejos, en México, ya se puede decir que alguien “murió de muerte natural” cuando es víctima de la violencia.

Cada actividad, cada paso, cada instante de una vida otrora normal, ahora transcurre en la incertidumbre…

¿Llegaré con vida al trabajo, a la casa, a la escuela, al día siguiente?  ¿Encontrarán mi cuerpo?  ¿Estará completo?  ¿Dirán que yo lo provoqué y me harán responsable de mi ausencia?  ¿Tendrán mis cercanos que luchar por encontrarme, por recordarme?  Mi familia, mis amistades, la gente que me conoce, quien no me conoce, ¿dedicarán un pensamiento a mi muerte, un tuit, un comentario en voz baja, una lágrima?  ¿Y después?  ¿Seguirán adelante?  ¿Guardarán silencio?  ¿Cómo reaccionarán cuando no se diga que asesinaron una mujer, sino que una mujer murió?  ¿Cuál su valoración cuando la nota roja detalle mi ropa, la hora, el lugar?  ¿Alcanzará mi muerte al mínimo necesario para que los gobernantes decreten una alerta de género?  ¿Mi asesino, sí, en masculino, será castigado?  ¿Quién explicará qué del crimen que me atacó por ser mujer?  Sí, joven, niña, adulta, madura, anciana, bonita, fea, flaca, gorda, alta, baja, siempre mujer.

¿Por qué no me advirtieron que nacer y crecer mujer en este calendario, en cualquier geografía, reducía mi esperanza de vida y que cada maldito minuto iba a tener que luchar, ya no sólo para ser valorada y respetada por mis méritos, grandes o pequeños, para tener una retribución justa por mi trabajo, para tener oportunidades de estudio, de trabajo, de relación, para ser feliz o infeliz, según fuera arrastrándome o caminando o corriendo por los calendarios, para ir tirando pues, o como cada quien le diga a vivir; no, resulta que también tengo que luchar para que no me maten, no una, dos, tres, cien, miles de veces?

Porque me mata el hombre que me mata, y me mata quien ignora mi muerte, la matiza, la maquilla, la enmascara, la ensucia con su maledicencia (“se vistió provocativamente”, “estaba tomando”, “estaba en un antro”, “andaba de noche”, “andaba sola”) ocultando que mi delito es vivir.  Así nomás, vivir.  Sin importar mi edad, mi credo, mi color, mi posición política, mis ideas, mis sueños y mis pesadillas.  Mi asesino no se decidió porque fuera yo a votar o abstenerme, porque votara rojo o verde o azul o café o amarillo o independiente o la verdad es que ni credencial de electora tengo.  Tampoco fue la edad su móvil: soy niña, joven, adulta, madura, anciana.  Me asesinó porque soy mujer.

Así estamos, oiga.  Aceptamos que la explicación de un crimen de género, del asesinato de una mujer, del feminicidio, sea esa: es que era mujer, quién le manda, ella se lo buscó, y que siga la cacería.  Porque el silencio es complicidad, y la complicidad es la celebración del crimen.  Sólo un cambio de casilla: del crimen a la normalidad.  Brindemos porque es éste el sistema que culmina la historia, donde la humanidad alcanza su máximo desarrollo, donde el progreso y el bienestar pueden ser disfrutados por todo aquel que trabaje y se esfuerce.

Eso es el sistema capitalista, oiga, el sistema en donde asesinar a una mujer es parte de la vida diaria, de la muerte cotidiana, del terror asumiendo su identidad de género.

¿O no?  ¿O todo depende de quién explique mi muerte?  ¿O ya no importa?  ¿Ya ni siquiera merece una explicación?  Mi muerte es como la lluvia que hace más lento el tráfico y que uno, una, unoa, padece con el fastidio de quien llegará tarde al siguiente asesinato como se llega tarde al siguiente semáforo?  ¡Chin! Otra vez rojo, otra muerta, otra asesinada, otro retraso.

Decía el finado SupMarcos que, para ser tomados en cuenta, los indígenas tenían que morirse por miles.  Que si eran unos cuantos, normal.  Que si eran unas decenas, “es parte su naturaleza bárbara”, “síntoma de retraso cultural”, “el gobierno debe cumplir con la deuda histórica con las más desprotegidos”.  Que si eran cientos, “¡ah, las desgracias naturales, pobrecillos!”.  Si ya eran miles, entonces sí alguien preguntaba “¿qué está pasando?, ¿por qué?”

Así que cabría preguntarse: ¿Cuántas mujeres asesinadas se necesitan para que nos preguntemos qué está pasando y por qué?  ¿Quién es el responsable del crimen?  ¿Quién es la víctima?  ¿Cuál es el móvil?

¿O vamos a esperar el siguiente escándalo en las redes sociales?  ¿En serio?  ¿Dónde antes había la limosna del lamento o una moneda, ahora un tuit, un hilo si me apuran?

Hace poco tiempo, en esa fuente perene de sabiduría, tolerancia y preocupación por el bien común que es la red social “twiter”, un usuario reprendía a una usuaria que condenaba el asesinato de una mujer (otra más) como feminicidio.  El usuario en cuestión le decía, palabras más, palabras menos: “No es feminicidioporque ella no era feminista, era sólo una mujer”,  Y remataba así “ustedes las feminazis no respetan a las demás mujeres y quieren extender su odio a todas”.  Mi imagino que la réplica que recibió el usuario fue del tipo “no puedes acceder a esta cuenta, porque has sido bloqueado porque la usuaria es alérgica a la estupidez”.

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Un crimen de género.  Podríamos intentar una explicación, una hipótesis.  Podríamos, por ejemplo, preguntarle al asesino por qué cometió ese crimen.

Les adelanto que las justificaciones serán muchas pero siempre la misma.  La respuesta inconfesable del varón siempre será: “porque puedo hacerlo, ya vendrán otros, otras, a darme la razón, el móvil”.

Y sí, aunque todo depende.

Por ejemplo:

Hace unos días, la agencia de noticias Apro, informó: “Al deplorar los feminicidios en el país, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez hizo referencia a un presunto experimento en Juárez, Chihuahua, donde un policía vestido de civil a bordo de un auto de lujo “conquistaba” a mujeres para llevarlas a la presidencia municipal, donde las reprendían por su comportamiento diciéndoles “con cualquiera se suben, por eso las matan”.

  En entrevista para Canal 44, tras asistir a una plática de la Coparmex, el también obispo emérito de Guadalajara dijo hoy que el alarmante incremento de los feminicidios en el país se atribuye a la “imprudencia de las mujeres”.

“De parte de la mujer puede haber cuando menos imprudencia. Con cualquiera que sale por ahí bien vestido, se comprometen, se enganchan”, soltó Sandoval Iñiguez para enseguida hacer referencia al supuesto experimento realizado en Ciudad Juárez.

Como pueden apreciar, aquí ni siquiera se menciona a los asesinos.  La responsable de su asesinato es la mujer y su “natural” imprudencia.

Oh, lo sé.  Ustedes se preguntan a qué viene toda esta perorata sobre los feminicidios, si aquí estamos para hablar de las ciencias y el muro.

Bueno, en mi defensa alego que estoy describiendo una parte de ese muro.  Y lo primero que resalta en él, es un extendido grafiti, que abarca los 5 continentes, donde la sangre ocre de las mujeres víctimas de la violencia colorea la palabra “CULPABLE”.

Claro, depende.  Hay quien ve los grandes avances científicos y tecnológicos, las urbes soberbias, las doradas luces reflejadas en los rascacielos.

Y nosotros aquí de necios e irresponsables, escuchando que estamos frente a un crimen.  El más grande, profundo, extendido y terrible en la historia de la humanidad.  Un crimen hecho sistema.

Pero yo aclaré, al inicio, que no iba a hablar de ciencia, ni de arte, ni de política, ni iba a contar un cuento.  Dije puntualmente que iba a hablar de un crimen.  Así que va en su cuenta de usted si sigue escuchando, leyendo o dándole click al ícono de recarga porque la transmisión en stream ya se cayó y la pantalla de la compu, la tableta, el celular, se congeló en esa palabra que bien puede resumir la explicación que el sistema da a los asesinatos de mujeres: “CULPABLE”.

Y mientras la transmisión se reanuda, volteo a mirar hacia arriba para ver y escuchar si alguien está hablando de eso, de esos crímenes.  Pero nada. Tal vez falla mi conexión y en realidad sí se está hablando de eso y se están proponiendo planes, estrategias, tácticas para acabar con esa pesadilla.

Y entonces, mientras la transmisión se reanuda, usted, nosotras, nosotros, escuchamos las palabras del poeta Juan Bañuelos.  Es apenas un eco el sonido de su voz, porque es de hace diez años, en ocasión del homenaje que recibió en el Encuentro de poetas del mundo latino, en el 2007.  En su voz no hay celebración por el premio.  Hay, en cambio, un ligero temblor de dolor, de indignación, de rabia.  Ahora se escucha:

Pero a lo que voy, concretamente, es a lo siguiente: el 22 de diciembre de 1997 se perpetró el asesinato de 45 indígenas en la comunidad de Acteal, que está en el municipio de San Pedro Chenalhó, en el estado de Chiapas. La más sangrienta de muchas agresiones que han sufrido: la saña con que mujeres, niños y hombres fueron asesinados por grupos paramilitares.  El gobierno quiso explicar que se trataba de “luchas intertribales”.  No es casual, también, que la mayoría de los muertos hayan sido mujeres ni que la violación sexual hecha por los grupos paramilitares fuera para sembrar el terror en las comunidades y para atacar los proyectos autonómicos.

Desde la fundación del grupo indígena Las Abejas la respuesta fue la violación tumultuaria, en diciembre de 1992, contra las esposas de los fundadores, una de ellas con siete meses de embarazo.  La masacre de Acteal significa que matando a las mujeres se destruye un símbolo de la resistencia: el fin es “matar la semilla”, ése fue el grito de los paramilitares ese 22 de diciembre: que no se multipliquen más los indios. El asesinato en Acteal no es la hechura de una violencia loca ni de venganzas tribales o personales. El que no se haya investigado a fondo y se identifique a los culpables en estos 10 años de los hechos es responsabilidad sólo de los grupos de poder estatales y de los presidentes de México que hemos tenido. No se ha resuelto nada.”

Imagino que hay una pausa, tal vez para aclarar la voz, tal vez para tratar de controlar la rabia:

“Al día siguiente del 22 de diciembre de 1997 fui enviado a Acteal como miembro de la Conai (Comisión Nacional de Intermediación por la Paz) para investigar lo que había sucedido. La impresión fue espantosa: hallamos ropas ensangrentadas de niños y mujeres en las ramas de los arbustos, y en una cuevita donde trataron de esconderse. Algunos de los sobrevivientes dieron su testimonio contando pormenores sobre cómo fueron masacradas algunas mujeres al abrir su vientre (cuatro estaban embarazadas) y extraerles a sus nonatos, con tal saña que sintetiza una política de exterminio.

Micaela, una niña de 11 años, tiene mucho miedo. Ella nos cuenta que desde temprano está con su mamá rezando y jugando con sus hermanitos para que no den lata. Hay varias mujeres en la ermita. A las 11 de la mañana empezó la balacera, los niños empezaron a llorar, hombres y mujeres empezaron a correr, y a otros los alcanzó la bala ahí mismo; un disparo le llegó por la espalda a la mamá de Micaela. La encontraron por el llanto de los dos niños que luego fueron asesinados. Micaela se salvó porque la creyeron muerta. Tenía mucho miedo y fue a esconderse a la orilla del arroyo. Ahí vio cómo los paramilitares regresaron con machetes en la mano; se reían, hacían bulla, desvistieron a las mujeres muertas y les cortaron los pechos. A una le metieron un palo entre las piernas y a las embarazadas les abrieron el vientre y sacaron a sus hijitos y juguetearon con ellos: los aventaban de machete a machete. Después se fueron los tipos gritando, gritando y gritando. A Micaela la tomó de la mano su tío Antonio para ir a buscar a sus primos o a gente conocida que pudiera estar viva entre los muertos. Ella sigue relatando: “rescatamos a dos chiquitos que estaban junto a su madre muerta; el niño tenía la pierna destrozada, otra niña tenía el cráneo desbaratado y se revolvía tratando de aferrarse a la vida. Después del genocidio muchos no pudieron combatir la tristeza: Marcela y Juana han perdido la razón, ya no hablan, sólo emiten monosílabos ante el ruido de helicópteros militares que sobrevuelan la comunidad”.

Juan Bañuelos se disculpa.  Sabe que su palabra sonará anacrónica para algunos de los asistentes (de entonces y de ahora):

“Que el público de esta noche me perdone si en esta fiesta de la palabra con poetas de diferentes países he tenido que abordar la matanza espantosa de Acteal, de hace 10 años, aún sin ninguna solución, pero es que yo nací en Chiapas y fui miembro de la ex Conai y no puedo mantenerme callado.

A algunos les pareceré radical por exigir cambios profundos en mi país; sin embargo, les respondo con el pensamiento de José Martí, el gran poeta de América: “Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical a quien no ve las cosas en su fondo. Ni se llame hombre quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres”, porque hay que sostener que “patria es humanidad”. Por lo mismo, y por lo tanto, este homenaje a mi persona lo trasfondo, lo cambio y lo transfiero a la memoria de los masacrados en Acteal.”

Juan Bañuelos, poeta al fin, lee el poema de la poetiza Xuaka´ Utz´utz´Ni´, titulado “Para que no venga el Ejército”:

Escucha, sagrado relámpago,

escucha, santo cerro,

escucha, sagrado trueno,

escucha, sagrada cueva:

Venimos a despertar tu conciencia.

Venimos a despertar tu corazón,

para que hagas disparar tu rifle,

para que dispares tu cañón,

para que cierres el camino a esos hombres.

Aunque vengan en la noche.

Aunque vengan al amanecer.

Aunque vengan trayendo armas.

Que no nos lleguen a pegar.

Que no nos lleguen a torturar.

Que no nos lleguen a violar

en nuestras casas, en nuestros hogares.

Padre del cerro Huitepec, madre del cerro Huitepec,

Padre de la cueva blanca, madre de la cueva blanca,

Padre del cerro San Cristóbal, madre del cerro San Cristóbal:

Que no entren en tus tierras, gran patrón.

Que se enfríen sus rifles, que se enfríen sus pistolas.

Kajval, acepta este ramillete de flores.

Acepta esta ofrenda de hojas, acepta esta ofrenda de humo,

Sagrado padre de Chaklajún, sagrada madre de Chaklajún.

Juan Bañuelos termina su intervención diciendo:

  “Exigimos juicio sumario para el norteamericano ex presidente Zedillo y sus cómplices.”

¿Le aplauden o no?  No lo sabemos.  La grabación se corta abruptamente con la palabra “cómplices”.  En una reunión de poesía, un artista de la palabra ha decidido hablar de un crimen y, en lugar de agradecer el homenaje, ha demandado verdad y justicia.  Juan Bañuelos no lo sabe, porque la muerte natural lo dejó sin palabras hace algunas lunas, pero los asesinos materiales e intelectuales de ese crimen están libres con la complicidad, entonces y ahora, de los líderes del mexicano Partido Encuentro Social.

Y hace unas horas acaba de fallecer, en paz y “con los auxilios espirituales de la santa madre iglesia”, uno de los autores intelectuales de esa matanza: el general Mario Renán Castillo Fernández.

Y donde digo Acteal, pueden ustedes, ajustando su calendario, decir ahora “Chalchihuitán” o “Chenalhó”.  Y agregar la variable de la disputa por la próxima gubernatura de Chiapas entre el PRI-rojo y el PRI-verde.  Ellos pondrán los candidatos, sus militantes indígenas ponen ya los desplazados y los muertos.

Dije antes que nadie estaba hablando de los crímenes contra las mujeres.  Bueno, depende de a dónde se dirijan el oído y la mirada.  Porque hay una mujer que se llama Guadalupe y le dicen “Lupita”.  Tenía 10 años cuando la matanza de Acteal y le tocó vivir ese horror y morirlo también con sus seres cercanos.  Ahora Lupita es concejala del Concejo Indígena de Gobierno y, junto a la vocera de ese Concejo, Marichuy, anda los caminos de este país y cuenta esa historia.

Lupita habla con otras mujeres.  Algunas son como ella, otras no.  A unas y a otras, les habla y no sólo les dice: “mírate en esta historia porque ya es también la tuya”.  También les dice: “organízate, resiste, no te rindas, no te vendas, no claudiques.  No esperes a que el terror entre a tu casa, tu calle, tu escuela, tu trabajo.”

Ni lupita ni la vocera caminan solas.  Otras concejalas, indígenas como ellas, mujeres como ellas, trabajadoras como ellas, pobres como ellas, madres como ellas, esposas como ellas, hijas como ellas, abuelas como ellas, hermanas como ellas, organizadas como ellas, rebeldes como ellas, caminan y hablan en otras partes de este crimen llamado “México”.

No hay lujos para ellas, ni aviones privados, ni reporteros de la fuente asignados.  Dicen algunos que están juntando firmas para que la vocera Marichuy sea candidata independiente a la presidencia de la república.  No sé si están juntando firmas. Ellas dicen que están juntando dolores, rabias, indignaciones, y que no hay una aplicación cibernética para recabar eso, ni celular de gama baja, media, alta o venti que soporte esos terabytes.  Sólo tienen su oído, su corazón.  Su palabra es invariablemente la misma: “organización”, “resistencia”, “rebeldía”.

No lo dicen, pero así dicen: “no me tengas lástima, no te pido limosna, sólo te digo: mírate al mirarme, y al escucharme, escúchate”.

Entonces yo les pregunto a ustedes, a quienes asisten, escuchan, leen, miran: “¿merece el Concejo Indígena de Gobierno la oportunidad de recorrer más lugares, de hablar con más personas, de escuchar más dolores y, en lugar de ofrecer promesas, programas de gobierno y gabinetes, también denunciar un crimen, compartir su explicación de él e invitar a acabar con el criminal?  No acomodarlo, no matizarlo, no maquillarlo, no reciclarlo, no perdonarlo, no olvidarlo.  No, acabarlo, destruirlo, desaparecerlo.

La respuesta a esa pregunta, ya lo sabemos, depende de quién, de dónde, de cómo.

-*-

He hablado de una parte del crimen.  Porque, como dije al principio, no voy a hablar de ciencia, ni de arte, ni de política, ni voy a contar un cuento.  Sin embargo, al hablar del crimen hablo también de las explicaciones que de él se dan,  Y la explicación de este horror cotidiano varía.  Depende desde dónde se explica y depende de quién da cuenta de él.

Fiel a su esquema a modo, el Partido Revolucionario Institucional de Acteal, renovó su persistencia delictiva en este sexenio.  No le basta la corrupción rampante, la ineficacia administrativa, la torpeza diplomática, la frivolidad como estilo de gobierno.

No, el PRI necesita siempre un crimen aterrador que lo mantenga en los parámetros que le dan identidad, color, vocación y proyecto.

Y, como en Acteal, las mismas plumas que archivaron en “conflicto intertribal” el asesinato de mujeres, niños y hombres desarmados, para Ayotzinapa construyeron la tesis del “enfrentamiento internarcos”.

Curiosa esa definición de “enfrentamiento” que puebla los tribunales jurídicos y mediáticos del Poder: una de las partes está armada y la otra indefensa, pero se trata de un “enfrentamiento”.

En el esquema gubernamental, un agotado procurador general de justicia declaró que los quemaron y ya, a rezar para que no ocurra de nuevo.

En ese tiempo de la llamada “verdad histórica”, un grupo de científicos demostró que no era posible esa explicación.  Pero el supremo gobierno se mantuvo en su esquema validado por los grandes medios de comunicación.

La desaparición forzada de los jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, sigue siendo atribuida a una banda narcotraficante rival.  Y en torno a ella, se construye un esquema de entendimiento de la realidad.

El PRI hecho gobierno sostiene, con un cinismo escalofriante, que todo lo que lo exhibe como lo que es, es decir, un sicario con gabinete graduado en el extranjero, es siempre atribuible al Satán en turno: el crimen organizado en contubernio con un grupo de científicos perversos.

El gobierno tricolor confiesa así, con una imbecilidad blindada, que no es responsable de nada porque él es, en esencia, el crimen desorganizado.

Pero, como en Acteal, en Ayotzinapa hay quien no se resigna, quien no se rinde, quien no se vende, quien no claudica, y, con tierno empeño, persiste en la demanda de verdad y justicia.

-*-

Creo que hay una cosa en neurobiología que se llama “el síndrome del miembro fantasma”.  No me hagan mucho caso, mejor acudan a quien le sabe a eso de la neurociencia, pero creo consiste en que hay percepción de sensaciones de que, un miembro del cuerpo humano que ha sido amputado, todavía está conectado al cuerpo.  Es decir, ya no se tiene la mano, o el brazo, o la pierna, o el ojo, pero se “siente” que sí se tiene.

Y, tal vez, es un supositorio, cuando decimos “fue el Estado”, “Estado Fallido” o “Narco Estado”, nos estamos refiriendo a una ausencia.  Y que lo que contemplamos y de lo que nos quejamos no es sino una muestra del “síndrome del miembro fantasma”.  El Estado Nacional ha sido amputado en la etapa actual del capitalismo y lo que percibimos es el eco de su existencia.  Ya no hay Estado, lo que hay es una banda de criminales sostenida por un grupo armado que se amparará en la Ley de Seguridad Interior para que el dolor y la rabia no falten en las mesas cotidianas de México.

Hace unos días, el señor Enrique Peña Nieto ha declarado, palabras más, palabras menos, que este del 2017 fue un buen año para México.  Al escucharlo decir esto, uno se pregunta si no es alguien a quien le han amputado no sólo la vergüenza y la decencia, también el cerebro, y refleje el síndrome del miembro fantasma: ya no tiene cerebro, pero actúa como si lo tuviera.

-*-

“Todo depende de un punto de vista”, nos dicen las mil lenguas del Poder, “no hay una realidad conocible, sino múltiples realidades que dependen de esquemas diferentes”.

Entonces yo vengo a preguntarles:

Si hay un crimen, ¿su explicación depende de un punto de vista o podemos analizarlo con el apoyo de las ciencias?

Gracias por el oído, gracias por la mirada, y gracias, sobre todo, por su impopular práctica científica.

Desde el CIDECI-UniTierra, Chiapas.

SupGaleano.

México, diciembre del 2017.

 

DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO:

DEPENDE.

En una comunidad zapatista, en el salón de clases, la promotora de educación le pregunta a la niña autodenominada “Defensa Zapatista”, si hizo la tarea.

En la morraleta de la niña se alcanza a ver la cola del gato-perro, seguramente resguardado del frío que viste esa mañana.

Defensa Zapatista se pone de pie y dice:

Eso depende maestra

“¿Cómo que “eso depende”?, no entiendo”, pregunta la maestra casi como un reflejo.

Defensa Zapatista suspira resignada, pensando hacia sus adentros “pues ni modos, le tengo que dar su clase política otra vuelta a la maestra

Sí, por ejemplo”, dice la niña mientras mira de reojo si la sombra de la ceiba le indica la hora de la salida, “ahí tiene usted que hay una compañera que se llama doctora y se “apedilla” margarita.

Apellida”, trata de corregir inútilmente la promotora, “Se dice “apellida”

Eso pues”, replica Defensa Zapatista que no está para nimiedades, “entonces se llama doctora, pero hay muchas que son doctoras, o doctores, según.  Porque por ejemplo está el Doc, que una vez el SupMoy le preguntó si sabía curar y el Doc dijo que no y entonces el SupMoy puso su ojo así, o sea que así pone su ojo el supMoy cuando se embravece.  Y entonces el SupMoy le dijo “pero entonces no eres doctor”.  Y entonces el Doc lo volteó a mirar al SupGaleano como pidiendo apoyo, pero el SupGaleano se puso a fumar en su pipa o sea que se hizo pato.  Y entonces yo le expliqué al SupMoy que es Doc pero le falta el apedillo, o sea que es el Doc Raymundo, o sea que no sabe curar con medicina, sino que dice “ánimo” cada tanto aunque esté muy triste la situación, aunque viera que lo inyectan ya va ser que dice “ánimo”.

  Bueno, de ahí que una día vino la Doctora Margarita, que no se siempre se apedilla “margarita”, porque a veces es “margara”, según si te da pastilla o jarabe o inyección.

  Bueno, de ahí que yo me llevaron con la doctora, que para que me checa, así dijo mis mamaces.  Y entonces, pues ahí estoy y entonces lo miro que ahí está como quien dice el arma criminal, que sea unas inyecciones que tenía la doctora en su mesa, y que llega en mi pensamiento que le voy a echar clase política a la doctora, para que entienda pues la lucha.

  Y entonces le dije a la doctora que tenemos que apoyarnos como mujeres que somos y que no debemos hacernos mal entre mujeres.  Y la doctora nomás puso cara de que sí entendía pero yo claro lo vi en su ojo que no entendió nada.  Y entonces le dije que por ejemplo las inyecciones son un mal o un bien, depende.  Por ejemplo, son un mal si le pones una inyección a una niña, porque, a ver, ¿usted cree que voy a poder patear el balón si me duele la pierna porque me inyectaron?, no, ¿verdad?

  Pero por ejemplo las inyecciones son un bien si lo inyectan por ejemplo al Pedrito, que el muy maldito siempre me está burlando que las mujeres no sabemos fútbol y que somos “endebles”.

  Yo no sé qué cosa es “endebles” pero rápido lo miré que el Pedrito no está respetando como mujeres que somos y ahí nomás le di un zape de endeble para que no ande mal hablando.

  Bueno, de ahí que la doctora me quiso echar la plática política de que sí sirven las inyecciones, pero depende, le dije.  Y entonces le dije que como mujeres que somos nos tenemos que apoyar y que nada de inyecciones a las niñas, nomás a los niños y si chillan pues un su zape para que tengan por qué y no porque les están haciendo un bien con la inyección.  Y entonces le expliqué a la doctora que a las niñas, sólo pastillas y jarabe, pero sólo si el jarabe no está amargo.  Si está amargo debe tener un su letrero que diga “sólo para niños”.

  La doctora nomás se reía, o sea que creo que no entendió bien la clase política porque luego le dijo a mis mamaces que me toca la vacuna de no sé qué.  ¿Usted cree que va a avanzar la lucha de cómo mujeres que somos si no entiende la doctora?  Pero, nada, que me inyectan, y me dolió mucho y anduve renca un buen de tiempo pero no lloré… bueno, sí lloré un poco, pero fue porque me dio coraje que nos falta de la política para la lucha.  Y ya no fui a entrenar, así que si luego sale que no se completa el equipo rápido, pues ahí está que es su culpa de no entender la política.

  Bueno, de ahí que pues me fui a platicar con el señor ése que se llama “cherloc” y se apedilla “Jol-mes” (nota: en tzeltal, “jol-mes” quiere decir cabeza de escoba y es una planta que luego la usan para hacer escoba y barrer las champas), que es un poco raro que así se puso de apedillo, pero creo que es porque tiene cabeza de escoba de por sí.  Bueno, ese Jol-mes tiene de compañía uno que se llama Doctor y se apedilla Waj-tson, o sea pelo de tortilla, y pobrecito siempre tiene cara como de que no entiende y rápido se ve que no lo quiere al gato-perro porque le da la vuelta.  Bueno, de ahí que en otra vuelta te cuento de eso maestra, porque si no se me va a ir el día en la explicación política.

  Entonces, maestra, si usted pregunta si hice la tarea es que no está cabal la pregunta porque, como ya expliqué, depende.  Por ejemplo, “Sup” es un nombre, pero falta el apedillo.

  Porque ahí está que si el apedillo es Moy, pues ahora sí que ya la amolamos porque el SupMoy no apoya y me dice que tengo que obedecer a mis mamaces.

  Pero por ejemplo si el apedillo es “Galeano”, pues ya es diferente porque el SupGaleano sí apoya de resistencia y rebeldía, y deja que el gato-perro se duerma en su computadora y nos comamos las mantecadas que se roba de la cooperativa.

  Claro el SupGaleano dice que no las roba, sino que las toma prestadas, pero yo lo sé que no las regresa.  ¿Cómo las va a devolver si ya nos las zampamos con el gato-perro aquí presente? (el gato-perro mueve la cola).

  Bueno, de ahí que yo le pregunté al SupGaleano si a él le han puesto inyecciones y el SupGaleano me dijo que en la comandancia no se pueden decir malas palabras.

  O sea que yo entendí que “inyecciones” es una mala palabra para el SupGaleano, pero la doctora Margarita dice que no es mala palabra.  Ahí se ve claro que las inyecciones son malas palabras depende si te inyectan a ti o al Pedrito, que el muy maldito me vino a acusar que le di un zape y que era violencia de género, ¿va usted a creer que así dijo?  Yo le expliqué a mis mamaces que sólo me defendí porque el Pedrito me insultó o sea que como quien dice le apliqué la equidad de género.  Y mis mamaces, pues, ¿cómo le diré?, le falta pues para entender la lucha de cómo mujeres que somos y me castigó que no voy a ir a entrenar y entonces yo le dije que iba en su cuenta si no completábamos el equipo, pero ella nada que qué equipo ni qué nada, que tengo que hacer la tarea.

  Entonces yo me salí a hacer la tarea y lo llevé un mi cuaderno de apuntes y entonces ahí tiene usted que el gato-perro, aquí presente, se acostó en el cuaderno y anda vete, ¿tú lo crees que vas a poder moverlo al gato-perro si ya se echó a dormir?  Nuncamente.  Si nomás te acercas un poco y hace su gruñido ése que en lenguaje de gato-perro quiere decir “si me quitas, vas a morir”.  Entonces pues yo pensé que para qué me voy a morir si todavía estoy niña y falta que críe.  Y el SupGaleano me contó un día que no sirve morirse, que es muy aburrido estar muerto, que nomás no pasa el día.

  Y un día el SupGaleano estaba viendo unos videos de unas personas que no se mira bien qué son, pero están explicando que luchan porque se respete su modo.  Y yo le pregunté al Sup si son hombres o son mujeres, y el Sup me respondió: “Depende”.  O sea que el caso o cosa, según, es que no basta con lo que se mira o se oye, sino que hay que tomar en cuenta muchas cosas y que hay que escuchar, así dijo el Sup.  Porque, por ejemplo, si a mí me miran, piensan que soy una niña que estoy así nomás, que acaso estoy pensando nada.  Pero viera que me preguntan, pues primero les digo que me llamo “Defensa” y me apedillo “Zapatista”, y pienso muchas cosas.  O sea que depende.”

Durante toda la perorata de la niña, la promotora de educación ha puesto cara de resignación.  Pero respira aliviada cuando ve que el Pedrito, sentado adelante, levanta la mano con insistencia.

La maestra aprovecha un respiro de la niña, y dice:

  “A ver Pedrito, qué tienes que decir”

El Pedrito se levanta y alega:

“Creo que Defensa Zapatista no entendió lo que quise decir, porque cuando alguien dice “endeble”, depende del contexto…”

La niña miró al Pedrito con cara de “me las vas a pagar maldito”.

La maestra ya se resignaba a escuchar uno de los derroches de erudición del Pedrito, cuando sonó la campana de salida.

Todos salieron corriendo, con Defensa Zapatista delante de todos.

Ya afuera, la niña sacó al gato-perro de la morraleta y le dijo al oído: “parece que nos salvamos

Entonces vio a la promotora hablando con sus mamaces, y agregó: “bueno, depende”.

Y se fue corriendo a buscar el balón de reserva que el SupGaleano le guardaba en la comandancia a cambio de que no se supiera nada del misterioso caso de las mantecadas desaparecidas, que ya investigaba, sin mayor trascendencia aparente, Elías Contreras, comisión de investigación del ezetaelene.

Doy fe:

El gato-perro.

-*-

Al inicio de mi intervención les dije que no iba a hablar de política, ni de ciencia, ni de arte, y que no iba a contarles un cuento.

¿Mentí?, bueno, depende…

Gracias de nuez.

El SupGaleano buscando las mantecadas en la tienda cooperativa.

Paramilitares y peligro de otro Acteal informa Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Foto: Proceso

San Cristóbal de Las Casas
12 de diciembre de 2017

COMUNICADO

Desde la cercanía que nos da el ser parroquias vecinas de lengua Tsotsil, en continuidad con la declaración de 28 de noviembre del Consejo de Pastoral de la Diócesis de San Cristóbal, con grande preocupación e impotencia vemos crecer el conflicto entre los pueblos de Chenalhó y Chalchihuitán y consideramos indispensable dar a conocer a la opinión pública la situación que prevalece.

1. La crisis humanitaria crece día con día por el desabasto, ya cercano a un mes, provocado por el bloqueo de los tres accesos al municipio de Chalchihuitán, sumado a los efectos de las lluvias, el frio y la condición de desplazamiento de numerosas familias, muy mayoritariamente del municipio de Chalchihuitán.

2. Crecen los reportes de crecientes problemas de salud y el limitado acceso a servicios médicos y medicamentos ofrecidos por personas de la sociedad civil y alguna presencia puntual de personal de instituciones públicas. Se informa ya de algunas defunciones de niños y ancianos, por hambre o por enfermedad.

3. La dotación de ayuda humanitaria de la diócesis y de la sociedad civil está siendo insuficiente, dada la magnitud de las necesidades y la dificultad para hacerla llegar hasta las personas desplazadas.

4. Continúan los reportes de disparos que mantienen el nivel del miedo y la imposibilidad de retornar a sus viviendas para la mayoría de los desplazados.

5. Los acuerdos de las autoridades de Chenalhó de permitir sólo paso peatonal no significaron alivio alguno para la población de Chalchihuitán, pues no permiten el paso seguro de vehículos con víveres, personas y gasolina.

6. Aunque el gobierno estatal ha tomado algunas medidas para atender la emergencia alimentaria y sanitaria, ha sido insuficiente. Lo más grave es que no se ve que procure un proceso de solución de fondo del conflicto.

7. El problema limítrofe entre Chenalhó y Chalchihuitán ha crecido hasta parecer inmanejable. Se anuncia como inminente la resolución del Tribunal Agrario sobre este conflicto, pero nos preocupa cuál sea su sentido. No basta un documento de escritorio desde la ciudad de México, sin un consenso armónico entre los pueblos. Sin esto, las consecuencias pueden ser graves.

8. La larga historia de este conflicto demuestra que las sentencias judiciales, aisladas de la verdadera atención a los aspectos sociales del problema, no solo no lo resuelven, sino que lo pueden empeorar.

9. Esto se hace evidente porque la asamblea de agentes municipales y comisariados convocados por la presidenta municipal Chenalhó, indicó el 5 de diciembre que “en caso de que el Tribunal Unitario Agrario no emita la Resolución Definitiva a favor del municipio de Chenalhó, se llevarán a cabo medidas drásticas en contra de los comuneros del municipio de Chalchihuitán, hasta recuperar las tierras que ancestralmente pertenecen al municipio de Chenalhó”

10. Un grupo armado ha puesto impunemente en estado de sitio al municipio de Chalchihuitán y no entendemos por qué las autoridades estatales y federales lo han permitido. Recibimos noticias de que los armados están obteniendo más armas y aumentan sus amenazas. Es imprescindible su contención, desarme y procesamiento judicial, para garantizar la desactivación de las causales del desplazamiento forzado en curso.

11. Se da de hecho un estado de excepción en el que niegan los derechos fundamentales y las garantía individuales a los habitantes de todas las comunidades de Chalchihuitán y algunas de Chenalhó, y no se perciben pasos eficaces para establecer el estado de derecho mínimo en favor de esa población mexicana.

Todo esto hace evidente que urge una solución de fondo e integral al conflicto entre Chenalhó y Chalchihuitán que, sin desconocer la dimensión jurídica, la incorpore en un contexto más amplio que tome en cuenta los factores culturales, sociales e históricos.

Ya hubo en el pasado un intento serio de encontrar una solución justa y respetuosa de los derechos de ambos municipios, con la creación de un “Comité Técnico para la Atención del Conflicto de Límites entre las Comunidades de San Pedro Chenalhó y San Pablo Chalchihuitán”. Después de aproximadamente dos años de trabajo, ese esfuerzo se abandonó inexplicablemente.

Pensamos que hoy es posible recuperar el estudio encomendado por el Comité Técnico a un Grupo de estudio Interdisciplinario que en 2010 indicaba:
“Dado el estado actual de conflictividad social entre ambas comunidades, consideramos que ninguna resolución jurídica resulta aceptable para las dos partes en disputa, por lo que no será socialmente sostenible sino al contrario, puede terminar fortaleciendo los factores estructurales de tensión; cualquiera que fuera la resolución de los Tribunales, produce el riesgo de perpetuar la actual incertidumbre jurídica sobre todo el edificio de los dos procesos de RTBC” (Reconocimiento y Titulación de Bienes Comunales) [Recomendación no. 1 contenida en el Resumen Ejecutivo del Informe del GEI al Comité Técnico].

En otra Recomendación (No. 6) se afirma: “Consideramos inaplazable que se concerte y se instale una mesa de diálogo político y comisión tripartita, considerando en condiciones de equidad a los Bienes Comunales de Chenalhó y Chalchihuitán así como al Gobierno del Estado”, pero no solo éstos sino otro actores coadyuvantes al proceso de diálogo tales como “ancianos y autoridades indígenas actuales y pasadas” y “expertos de la sociedad civil, así como de los organismos multilaterales especializados” (Recomendaciones 10 y 11).

Instamos al gobierno federal, al estatal y a los municipales a que retomen el camino de una solución integral al problema, dado que en esta ocasión el conflicto se ha agravado más que en ninguna otra ocasión que se recuerde, por la creciente participación de grupos armados.

Urgimos y, en nombre de las víctimas, exigimos, a las autoridades tres niveles de intervención inmediata:
1.- Reconocer el conflicto violento y el desplazamiento forzado, imponiendo y garantizando un alto a cualquier acto de violencia, con la consiguiente determinación de responsabilidades de las graves violaciones a los Derechos Humanos y a la Constitución.
2.- Garantizar de manera inmediata un convoy de ayuda humanitaria, suficiente y continua, hasta atender a total de las familias desplazadas de ambos municipios y los efectos del desabasto en la población de Chalchihuitán.
3.- Hacer un verdadero desagravio a los dos pueblos, puesto que el conflicto surge a partir de la intervención gubernamental federal y es acrecentado por los intereses de partidos políticos, como condición para instalar una impostergable mesa de diálogo de alto nivel, encabezada por el gobierno federal, con participación de la sociedad civil y otros actores institucionales.

Por los agentes de pastoral del Equipo Tsotsil

Fray Gonzalo Ituarte Verduzco O.P.
Vicario de Justicia y Paz

Con la anuencia de
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Administrador Apostólico de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas

34 AÑOS DEL EZLN: EN BUSCA DE UNA NUEVA SOCIEDAD

CRÓNICA SOBRE CAPITALISMO

El subcomandante Marcos (t) en una asamblea frente a la antena de telefonía celular en la Colonia Rinconada Los Olivos de la Ciudad de La Paz, el 16 de octubre de 2006. Foto: Frente Zapatista Sudcalifroniano, Archivo Histórico del Movimiento Social Sudcaliforniano (AHMSS)

Por Gilberto/Radio Zapatista Sudcaliforniana

El modelo de acumulación y de globalización en el mundo capitalista empieza a cambiar después de la crisis económica mundial de 1982. Este mundo capitalista, los zapatistas lo asemejan a una “gran finca amurallada” que comanda el capital y el dinero, el patrón capitalista; a partir de entonces  todos los países empiezan a dejar de ser naciones  y sus gobernantes se convierten en capataces (presidente), mayordomos(gobernadores) y caporales(alcaldes) del capital, como les llaman los zapatistas; les ordenan vender las empresas estatales y las venden, le ordenan abrir las fronteras al capital y a las mercancías y las abren, les ordenan congelar los salarios de los trabajadores y los congelan, les ordenan concesionar el territorio nacional a las compañías capitalistas mineras, y las concesionan, les ordenan autorizar a las compañías turísticas e inmobiliarias la zona marítimo terrestre y las autorizan, les ordenan criminalizar a la fuerza de trabajo migrante y la criminalizan, y así sucesivamente.

En ese momento, también las organizaciones guerrilleras anticapitalistas que actuaron en el país desde la segunda mitad de la década de los sesenta y toda la década de los setentas,   quienes  pensaban en que la lucha armada abriría las puertas de una nueva sociedad, más humana, que ellos caracterizaban como socialista, en la década de 1980 entran en una crisis muy profunda, pues el estado mexicano organiza una guerra sucia en contra de ellos y asesinan a decenas, si no es que a cientos de guerrilleros y guerrilleras en todo el país hasta prácticamente ser desmantelados, entre los que se encontraban la Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) quienes habrían sufrido muchas bajas… Y aquí empieza otra historia.

Cuenta el finado subcomandante Insurgente Marcos  que después de meses de entrenamiento, en un ir y venir a Chiapas, un 10 de noviembre de 1983 un pequeño grupo de personas en algún lugar no identificado, que sería probablemente una casa de seguridad, se preparaba  para que en los siguientes días  internarse  en las profundidades de la Selva Lacandona con la intención de fundar ahí el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, ese día sería el 17 de noviembre de 1983; eran seis personas, 3 indígenas y 3 mestizos, entre ellos una mujer  que se juntaron en un campamento de la Selva Lacandona, entre ellos, una persona que se llamaba Pedro, que fue muerto 10 años después durante el levantamiento de 1994.

En 1984 llegaron a la Selva Lacandona  tres personas más, un mestizo y dos indígenas, el mestizo fue una persona que después conocimos como el subcomandante Marcos, y los indígenas, la mujer era Chol y el hombre era Tzotzil; o sea que el EZLN ya estaba compuesto de 9 personas; esas 9 personas empezaron a hacer contacto con los pueblos indígenas de Chiapas y de pronto, 10 años después, en 1993 miles de indígenas del  EZLN combatientes y civiles, estaban votando en las asambleas de las  comunidades indígenas que el levantamiento armado sería el primero de enero de 1994. Ese día 4 mil 500 combatientes en primera línea  y 2 mil  más en la reserva, tomaban cinco cabeceras municipales de Chiapas. Para ese momento, el EZLN estaba formado por 99% indígenas y 1% mestizos.

La lucha armada dura unos cuantos días, pues miles de personas a lo largo y ancho del país, incluyendo a Baja California Sur, se movilizan para exigir al gobierno de Salinas de Gortari, parar la guerra, parar los bombardeo que parecía se extenderían hacia las comunidades indígenas; fue el caso que el gobierno se ve obligado a reconocer al EZLN como una fuerza beligerante, y parar la guerra; así empieza una mesa de dialogo en la catedral de San Cristóbal de La Casas entre el gobierno federal y el EZLN, representado por una delegación, la mayoría hombres, entre ellos el subcomandante Marcos,  y con ellos una mujer pequeña de tamaño pero muy grande de corazón: la comandanta Ramona, que por cierto fue la única mujer-mando que encabezó una columna en el levantamiento armado del primero de enero.

La guerra de las armas se suspende, ahora están ARMADOS DE ESPERANZA dando su lugar a la PALABRA,  que ha sido la regla desde hace 23 años.  Vienen los Acuerdos de San Andrés, según los cuales el gobierno federal y el EZLN acuerdan el reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indios para ser incorporados a la Constitución, y en ese mismo año se funda el Congreso Nacional Indígena (CNI) que sigue acompañando al EZLN hasta nuestros días.

En 1999 hacen una consulta nacional por la defensa de los derechos de los pueblos y la cultura indígenas, pero en 1997 se funda el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), y  en 2001 el EZLN organiza la marcha del Color de la Tierra de 23 comandantes y comandantas, acompañados de un subcomandante del EZLN y van rumbo a la Ciudad de México, que fue cuando la comandanta Esther habla en el Congreso de la Unión; en 2003, los Aguascalientes se convierten en los Caracoles y se forman las Juntas de Buen Gobierno (JBG); en 2005 emiten la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y organizan una caravana nacional que conocimos como La Otra Campaña, y dan por disuelto al FZLN; en 2013 abren sus casas, su territorio y sus corazones y convocan a la escuelita zapatista y enseguida a los encuentros de ConCIENCIAS y CompARTE.

Entre 2013 y 2017, la Escuelita Zapatista y los encuentros de ConCIENCIAS y ComPARTE, a las que asistieron miles y miles de personas de México y el Mundo, pusieron al descubierto los avances del zapatismo  y la nueva sociedad que están construyendo en su territorio, en donde ya se cuenta una  infraestructura básica  del Sistema de Salud y de Educación Zapatistas; han logrado desarrollar una economía propia basada en la producción y la distribución colectiva; han potenciado las tradiciones culturales tradicionales y la medicina tradicional, pero también las artes y ahora intentan relacionar sus prácticas con el conocimiento científico; pero lo más importante, todo esto se hace, y solo así ha sido posible,  con un gobierno propio, autónomo y autogestivo, que manda obedeciendo y que fomenta la solidaridad y la ayuda mutua.

Al final de estos 34 años, nos encontramos con una nueva propuesta de ORGANIZACIÓN anticapitalista, desde abajo y a la izquierda, autónoma y autogestiva, de muy largo plazo, que consiste, para empezar, en un gran recorrido por el territorio nacional de parte del CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO y su Vocera, María de Jesús Patricio Martínez Marichuy  apoyado por el CNI y el EZLN, aprovechando la fiesta que tienen los de arriba con su proceso electoral; es decir, el CIG buscara que Marichuy sea registrada como candidata independiente a la Presidencia de la República.

En una primera etapa que empezó en octubre con el recorrido por los cinco caracoles del territorio Zapatista en Chiapas y que ahora sigue en Veracruz, llamando a la ORGANIZACIÖN y como aspirante a candidata independiente se están recolectando firmas en apoyo a Marichuy, para lo cual se pide la credencial de elector, y que ésta sea digitalizada y enviada junto con la firma digital de quien apoya, por parte de los auxiliares de Marichuy encargados y encargadas de esta tarea (en La Paz los auxiliares de la Red Sudcaliforniana de Apoyo al CIG y su Vocera atienden las llamadas para apoyo:  HOMERO en el 6121610772, BARBARA en el 6122194794 y DIEGO en el 6121496192). Esta etapa concluye el 19 de febrero de 2018… Falta lo que falta.

[Sentipensando] México es una sandía

Por Diego Antonio

Integran de la Red sudcaliforniana de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy 

Sandía verde
Negra noche semilla
Campos, prados, bosques, huertas frutales

Esta es una reflexión sobre la vida en nuestro planeta y sobre la vida en nosotros. Para ello voy a referirme a la imagen de un fruto delicioso. En este país es común encontrar Sandías en cualquier parte, desde la lotería hasta los mercados de las plazas comerciales de las comunidades que habitamos.

En montones estos frutos asemejan verdes y pesados cascarones, mundos de clorofila.
Carguen una Sandía, intenten darle un abrazo, el 90% es agua. Como en nuestro planeta el
líquido de vida esta contenido en este grandioso recipiente que por dentro es colorado.
Comparo a nuestro Mundo con una Sandía por que se nos dice constantemente que la Tierra
ahora es un lugar que dista mucho de ser un fruto fértil. Este planeta, dicen los capitalistas,
ahora responde a las fertilidades que le dicta ese señor mal humorado que es el mercado,
como diría Eduardo Galeano, aunque como sabemos, los frutos ya se los repartieron unos y la
crisis para la mayoría es MUY aguda.
Y en este Mundo, ¿qué pasa con las semillas?
Las Semillas son la resistencia.
Negra noche es la semilla que habita la Sandía
Cada semilla es un bosque, cada semilla no es solamente un fruto sino el potencial de vida
para infinitas posibilidades de Sandías.
Las semillas están ahí afuera completamente ajenas al movimiento del mercado, si no fuera
así, las frutas habrían dejado de tener semillas, de tener potencias, de estar vivas hace mucho
tiempo. Como las papitas fritas y los cheskos, que por eso nos matan, porque ya están
muertos.

Así es el Mundo en el que habito y sueño, con potencia para crear frutos, para crear vida, para
agarrarse a las fuerzas de la luz del Sol, al frescor del Viento, los ciclos de las Aguas y la
fecundidad de la Tierra. Dentro de este fruto que es mi Mundo, el/la ser humano es solo una
pieza más, una migaja, una semilla que aporta su corazón.
El que es semilla suma, y viene a comprender/sintiendo la armonía en las pausas que mecen a
este hogar que todos compartimos.
¿Quién cree hoy que el mercado y la tecnología son capaces de traernos armonía?
Ya tuvieron 500 años y ¿qué han logrado? Han profesionalizado la Guerra.

En nuestro país se afianza la idea de que puede haber un cambio, un vuelco de vida.
La representante del Congreso Nacional Indígena y aspirante a la Presidencia de mi país, Mari
Chuy Patricio Martínez, es voz de las semillas dentro de esta Sandía que es México.

Las semillas son rebeldes. Las semillas aguantan las sequías, y esperan el momento justo para
dar fruto.
La vida no se doblega ante nada y aquí, no existe uno sólo que no sea semilla.

La no-candidata en campaña en México: MARICHUY

Por Mumia Abu-Jamal

                                                                                                                             Foto de Heriberto Rodriguez

La estructura política que existe en México es un pastiche de corrupción en el que, con frecuencia, el gobierno es indistinguible de los infames carteles del narcotráfico. Algunos dirán que esto es sólo retórica. Pero espérense. ¿Se acuerdan de los 43 normalistas de Ayotzinapa que fueron desaparecidos en aquella masacre en Guerrero hace tres años? Piénsenlo.

Tal vez esto tuvo que ver con  el surgimiento de figuras que llaman a desafiar al poder gobernante para que se escuchen las voces de los millones de personas que estaban ahí antes de la llegada de los españoles.

La mujer indígena conocida como ‘Marichuy’ está viajando por todas partes del país mientras se juntan las firmas necesarias para  tener registro en las próximas elecciones presidenciales. Pero ella no se considera “candidata”, sino una vocera que promueve la organización indígena.

Nacida en una familia nahua con el nombre de María de Jesús Patricio Martínez, ella forma parte de una campaña que ha recibido un apoyo entusiasta de cientos de comunidades indígenas y de otras personas que buscan cambios profundos en la sociedad. Cabe destacar que Marichuy tiene el respaldo del influyente movimiento de liberación Zapatista y de los grupos indígenas que trabajan con él.

Cuando Marichuy visitó a las comunidades autónomas zapatista en Chiapas en octubre, miles de compañeras y compañeros la recibieron con gozo, en pleno respaldo a la campaña para irrumpir en las elecciones presidenciales de 2018.

Marichuy es vocera del Concejo Indígena de Gobierno, el cual representa más de 50 pueblos indígenas en 17 estados; varios de sus integrantes la acompañan en su gira.

Tal vez esta no-candidata que surge de los pueblos originarios de tierras sureñas es justamente lo que México necesita.

Desde la nación encarcelada soy Mumia Abu-Jamal.

–©’17maj.

6 de noviembre de  2017

Audio grabado por Noelle Hanrahan: http://www.prisonradio.org

Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com

Traducción Amig@s de Mumia, México

https://amigosdemumiamx.wordpress.com/2017/11/13/la-no-candidata-en-campana-en-mexico-marichuy/

Texto tomado de Centro de Medios Libres 

[AVISPA MIDIA] Oaxaca: Defensa Nacional cambia estrategia para instalar base militar en Tlacolula

Por Ñaní Pinto

Desde una orden del gobierno federal, el gobernador del estado de Oaxaca, Alejandro Murat, anunció, en los primeros meses de este año 2017, que el campo de la 28 Zona Militar, hoy ubicado en el municipio de Santa Lucia del Camino, sería reubicado y ampliado con infraestructura y con el número de militares en el municipio de Tlacolula de Matamoros, a tan solo 30 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Este anuncio provocó una respuesta inmediata de los habitantes de esta región para expresar que no permitirían la instalación de dicha base.

Para dicha reubicación de este nuevo complejo militar, en un primero momento, se planteó al gobierno estatal la donación de 300 hectáreas de tierras comunales, aunque dichas tierras están jurídicamente bajo responsabilidad y resguardo de los comuneros de esta región, donde la máxima autoridad son las asambleas comunitarias. El primer intento por parte de la SEDENA y del gobierno estatal fue acercarse a San Mateo Macuilxóchitl, donde fueron rechazados en asamblea general. Después se acercaron a la comunidad vecina de Teotitlán del Valle y, por último, a Tlacolula de Matamoros y Villa de Mitla donde también obtuvieron la misma respuesta de las asambleas.

Al parecer el gobierno y la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA), tras la decisión de la población, por asamblea, de no aceptar la base militar y, por lo tanto, no ceder sus tierras, habían cambiado la intención de la reubicación, pero lo que sucedió fue un cambio de estrategia.

Contrataron a una empresa inmobiliaria que ha estado utilizando gente de la misma comunidad para facilitar la compra de tierras de manera individual. “Esta vez, una empresa cuyo nombre se ha negado a proporcionar a los propietarios de dichos terrenos, se ha acercado a través de intermediarios para no sólo hacer explícita su oferta, sino para acordar un precio específico por metro cuadrado, mismo que se liquidará del 20 al 30 de este mes de noviembre del 2017, sin mencionar que estas tierras serán utilizadas para instalar la Base Militar”, denuncian los pobladores del municipio de Tlacolula de Matamoros, en un comunicado emitido este 13 de noviembre de 2017.

“Ellos primero se acercaron pidiendo las copias de los documentos de sus tierras y ofreciendo entre 150 y 170 pesos por metro cuadrado. Ahora, se agrega un problema más, la especulación por los precios de las tierras. Ya que a la gente le están ofreciendo una cantidad irrisoria para despojarlos y después aumentar a cinco o siete veces más su precio”, dijo para Avispa Midia Javier Ruiz, miembro del Grupo de Investigación- Acción Autónoma, quien ha dado acompañamiento a las comunidades de la región.

Para los habitantes de este municipio se han despertado diversas preocupaciones sobre los impactos que traerán consigo este campo militar. “Impactos ambiental, social y cultural generados por nuevos fraccionamientos (habitacionales) y complejos comerciales”, señalan en su comunicado.

Efectivamente, en el mes de marzo de este año 2017, el General de División Diplomado del Estado Mayor (DEM), Alfonso Duarte Mújica, confirmó que la base de la SEDENA podría ser un detonante de derrama económica para las comunidades aledañas con la presencia de más de 5 mil militares. Ya que el flujo económico mensual para esta base es de aproximadamente 25 millones de pesos, entre salarios de la tropa, oficiales, generales, etcétera; “éstos recursos”, dijo, “podrían ser aprovechados por los comercios, hoteles, restaurantes y empresas de transportes de la zona donde se instale la nueva zona del Ejército”.

Área donde se tiene proyectada la contrucción la rehubicación de la 28a Zona Militar. Tlacolula, Oaxaca.
Al parecer el gobierno y la SEDENA se han preocupado por mencionar los impactantes beneficios para estas comunidades, pero no les han hablado de ningún efecto negativo, a lo que debería responder cualquier proyecto, sin importar el ramo. “Las afectaciones por el incremento de habitantes en la región será la falta de agua potable, deficiente recolección de basura. Por otra parte están las experiencias en otros contextos de otros estados del país donde se han establecido los militares y donde prolifera la venta de drogas y alcohol, el abuso de autoridad, las enfermedades veneras, los bares y prostíbulos”, agrega miembro del Grupo de Investigación- Acción Autónoma.

“Ante todo esto, las preocupaciones vienen con las preguntas sobre el tamaño de la base que es equiparable al de la ciudad de Tlacolula: ¿Para qué se necesita un territorio más extenso que la refinería de Salina Cruz, la Cervecera de Tuxtepec, la Cementera de Lagunas o los ingenios de la Cuenca del Papaloapan?”, expresan los habitantes de Tlacolula, quienes han hecho un llamado urgente a las comunidades de la región para estar atentos a los avances de este proyecto.

Re-ubicación estratégica

Las preocupaciones de los habitantes de los Valles Centrales de Oaxaca con la instalación de esta base Militar esta directamente vinculada hacia más de 50 proyectos mineros y parques eólicos que pretenden establecer en sus comunidades.

“Primero no sabíamos porque insistían en la reubicación de la Base Militar, pero es por la importancia que presenta en términos de flujos de mercancías la carretera 190 y la carretera internacional. La segunda cuestión es lo que nosotros llamamos el corredor minero, donde hemos identificado 50 proyectos mineros, que van desde la comunidad de Totolapan hasta el poblado de Lachigoló”, señala Ruiz.

Oaxaca es un estado de la republica mexicana donde los procesos de lucha y de resistencia por la defensa de las tierras comunales y el territorio en su conjunto va en aumento y esto ha implicado contextos de uso de extrema violencia por parte del Estado. “Por tanto, tener una base militar en medio de un contexto de defensa del territorio, pone en vulnerabilidad a estos pueblos”, sostiene Ruiz.

La experiencia de otras comunidades que han tenido que lidiar con la presencia de una base militar en sus territorios ha creado la necesidad de organizarse en esta región. “En el momento en que se da esta organización fue espontanea por el actuar del ejercito en otras partes del país. Hay un consenso generalizado de disgusto e incluso de miedo hacia los elementos del ejercito. Pero también la gente tiene claro que ellos no traerán ningún beneficio de las comunidades y que por el contrario, es bien sabido que siempre velarán para que los inversionistas puedan realizar libremente sus procesos extractivistas”, dice Ruiz.

El Grupo de Investigación- Acción Autónoma ha emprendido un trabajo arduo, en conjunto con las comunidades de los Valles Centrales, para realizar el trabajo que corresponde a las empresas y al gobierno estatal y federal, en torno a los efectos negativos que generarán los diversos proyectos diseñados para la región. “No solo son los proyectos en el Valle de Tlacolula, sino que es una relación intrínseca entre los proyectos eólicos en el Istmo de Tehuantepec y sus líneas de trasmisión, pero también de las Zona Económica Especial que se pretende establecer en Salina Cruz. Son proyectos que están conectados y la presencia del ejercito en nuestras comunidades creemos que responde a una necesidad de control de población”, arremete Ruiz, quien también es vecino del Valle de Tlacolula.

Mientras tanto, las comunidades de esta región están programando una asamblea urgente que se llevará acabo en el trascurso de la semana, pero han dejado claro en su comunicado que, ante este escenario de posible despojo e imposición del proyecto

desconocido, exigen “a las autoridades municipales y estatales el esclarecimiento del mismo, así como el rechazo de cualquier complejo que afecte nuestro territorio”.

COMUNICADO COMPLETO

Información tomada de Avispa Midia

[FOTOGALERÍA] EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO Y LA VOCERA EN EL CARACOL DE OVENTIC

“Quien estuvo en el Caracol de Oventic el 19 de octubre de 2017 no tuvo como no saberlo: los pueblos originarios están más que vivos. Más de 10 mil personas llenaban el caracol, entre bases de apoyo zapatistas, pueblos del CNI, adherentes a la Sexta, concejales y concejalas del CIG. La niebla, esa niebla tan retratada en los primeros días del levantamiento en 1994, cubría las montañas y desdibujaba los contornos, de manera que no se veía el fin de ese mar de gente reunida en lo que fue el último día de la gira del CIG en territorio zapatista.”

Crónica del encuentro de CIG con los pueblos zapatistas en el Caracol de Oventic  y Fotografías en Radio Zapatista


Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

Marichuy Patricio Martinez, the spokewoman of the Indigenous Governing Council, attends a rally in the Zapatista Caracol of Oventik, in the southern state of Chiapas, October 19, 2017. Marichuy Patricio started a trip in the five Caracoles venues where the Zapatista rebels demonstrate their support to run for te Presidency of Mexico. Photo by Heriberto Rodriguez

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